Santo Tomás / Hotel Parma

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Gastronomía

Gran fiesta de la chistorra con raciones a 5 euros este fin de semana: talleres infantiles y conciertos gratuitos

Los asistentes a esta fiesta también podrán adquirir queso, txakoli, rosquillas, miel, dulces, frutas, verduras y productos de artesanía

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En Euskadi hay un día marcado en el calendario que no pasa desapercibido para los vascos. Se trata de El día de Santo Tomás, una jornada en la que reina el ambiente rural, marca el inicio de la Navidad.

Se celebra en multitud de municipios de la geografía vasca aunque los lugares que más gente congregan son San Sebastián, Bilbao, Azpeitia, Lekeitio, Errenteria, Irun, Hondarribia, Usurbil y Arrasate/Mondragón.

Esta es, sin lugar a dudas, una fiesta en toda regla que atrae cada año a miles de personas dispuestas a degustar todo tipo de productos, entre los que destacan el chorizo, el talo y la sidra. Los asistentes también podrán adquirir queso, txakoli, rosquillas, miel, dulces, frutas, verduras y productos de artesanía.

El precio habitual de un talo con chistorra en la tradicional Feria de Santo Tomás de San Sebastián ronda los 5,50 € a 7,00 € por unidad, dependiendo del puesto gestionado por ikastolas, asociaciones o clubes locales

La feria acoge además numerosas exposiciones de animales de granja, que muestran entre otros, ejemplares de cerdos y gallinas. La música es otra de las protagonistas de este día, ya que los bertsolaris, trikitilaris, txalapartaris y diversos grupos musicales se encargan de amenizar la jornada.

Por otro lado, los más txikis encontrarán también gran variedad de juegos y actividades específicamente diseñadas para que disfruten de lo lindo durante esta fiesta tan especial.

Historia y origen

A mediados del siglo XIX la mayor parte de las fincas rústicas de Guipúzcoa eran cultivadas por arrendatarios que pagaban sus rentas el día de Santo Tomás. El propietario solía vivir en San Sebastián

Así, el día de Santo Tomás los caseros se desplazaban a la ciudad con el dinero de las rentas y un par de capones y las personas propietarias, en agradecimiento, les regalaban bacalao y chocolate.

Los caseros aprovechaban su venida a la capital para aprovisionarse de artículos que no existían en los pueblos y para vender los mejores productos del caserío. Así, se hizo necesaria la celebración de una feria, surgiendo la de Santo Tomás, en la Plaza de la Constitución.

Ya desde los inicios, era típico comer chorizo frito con pan y los protagonistas de esta fiesta eran los niños, a quienes se les hacían ruidosos regalos.

Sin embargo, esta tradición ha desaparecido con los años, pero se incorporaron novedades que persisten hasta ahora como son el vestirse de “Casero/a”, imitando los trajes que en su origen se veían en la plaza, y la colocación de puestos de chistorra en la Plaza de la Constitución por parte de estudiantes para pagarse el viaje de fin de estudios.

Con el tiempo, la fiesta fue descentralizándose y ampliándose hacia otras zonas de la ciudad de tal modo que hoy en día, es raro el barrio en el que no se celebre la fiesta.