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La vista está muy conectada con el resto del cuerpo y, en muchas ocasiones, puede darnos pistas sobre cómo se encuentra la salud general. Los ojos no funcionan de forma aislada: están relacionados con los nervios y los vasos sanguíneos, por lo que algunos problemas internos pueden reflejarse directamente en zonas como la retina.

Por eso, al acudir a una revisión oftalmológica no solo se comprueba si la vista está bien o si el paciente necesita gafas. Durante una exploración ocular completa pueden detectarse cambios que no siempre afectan de forma inmediata a la visión, pero que sí pueden estar avisando de otros problemas de salud. Alteraciones en los vasos del ojo, pequeños daños en el nervio óptico o cambios en el fondo de ojo pueden ser señales tempranas de enfermedades que todavía no han dado la cara.

La relación entre los ojos y la salud

“Los ojos son una auténtica ventana a la salud de distintos órganos del cuerpo”, explica la doctora Evangelina Grillo, especialista en Oftalmología del Hospital Quirónsalud Vitoria. Según señala, observar la retina permite detectar posibles problemas circulatorios, metabólicos o incluso neurológicos que pueden estar afectando al organismo en general.

Una de las dificultades es que muchas de estas enfermedades no producen síntomas al principio. Es habitual que personas que ven bien y no notan molestias piensen que todo está correcto. Sin embargo, como recuerda la oftalmóloga, “hay pacientes que acuden a consulta viendo aparentemente bien, sin molestias relevantes, y aun así podemos encontrar alteraciones en el fondo de ojo”. Esto hace que las revisiones sean especialmente importantes, incluso cuando no se perciben problemas.

Cuando los ojos avisan

Hay señales visuales que solemos pasar por alto o achacar al cansancio del día a día. Episodios de visión borrosa, la aparición de sombras, molestias que se repiten o un ojo rojo que no desaparece no deberían ignorarse. En palabras de la doctora Grillo, “un ojo rojo puede revelar un proceso inflamatorio interno”, por lo que estos síntomas pueden ser una llamada de atención del propio cuerpo.

La especialista insiste en no quitar importancia a estos avisos. “En salud ocular no deberíamos normalizar nada”, subraya. “El ojo puede ser el primer lugar donde se manifieste una enfermedad general”, recuerda, destacando la importancia de prestar atención y actuar a tiempo.

Revisiones que cuidan algo más que la vista

Por todo ello, las revisiones oftalmológicas periódicas son fundamentales, incluso cuando parezca que no existen problemas de visión. “En la mayoría de los pacientes recomendamos realizar una revisión oftalmológica anual”, explica la doctora Grillo, ya que permite revisar con detalle la retina y el nervio óptico y detectar cambios antes de que causen problemas mayores.

Además, hoy en día la tecnología ayuda mucho en esta labor. “Contamos con herramientas como los escáneres de retina y de nervio óptico, que nos permiten identificar cambios muy pequeños”, señala la oftalmóloga del Hospital Quirónsalud Vitoria. Tras la exploración, es clave que el paciente entienda qué se ha encontrado y por qué es importante. “Nuestro objetivo es que comprenda qué ocurre en sus ojos y cómo puede estar relacionado con su salud general”, concluye.

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