El restaurante Ahantz, en Ugao-Miraballes

El restaurante Ahantz, en Ugao-Miraballes Cedida

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Bizkaia y la revolución tranquila del turismo

Mientras muchos destinos europeos buscan limitar los efectos de la masificación, Bizkaia ha optado por otro camino: atraer visitantes que quieran comprender el territorio, formar parte de él y dejar una huella positiva a su paso

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Mientras algunos de los grandes destinos turísticos del mundo buscan fórmulas para corregir los efectos de la saturación y recuperar el equilibrio entre visitantes y residentes, Bizkaia ha decidido hacerse una pregunta diferente: no cuántos turistas quiere recibir, sino qué tipo de viajeros quiere ser capaz de inspirar.

La respuesta está dando forma a un modelo propio.

Un turismo más pausado. Más distribuido. Más conectado con las personas y con el territorio.

Una forma de viajar donde la experiencia no se mide en el número de fotografías compartidas ni en la velocidad con la que se acumulan destinos, sino en la capacidad de comprender un lugar y formar parte, aunque sea durante unos días, de su relato.

Detrás de esa transformación existe también una apuesta institucional por un turismo regenerativo capaz de generar riqueza local, activar el comercio de proximidad, reforzar las economías rurales y proteger aquello que hace singular a Bizkaia: su paisaje, su identidad y su forma de vivir.

Porque el nuevo lujo ya no consiste en acceder a lo exclusivo.

Consiste en acceder a lo auténtico.

El restaurante que no es un restaurante y del que casi nadie habla (no lo cuentes a nadie)

En Ugao-Miraballes existe un proyecto gastronómico del que resulta sorprendentemente difícil encontrar información.

Y probablemente esa sea parte de su atractivo.

Ahantz ha crecido casi exclusivamente a través del boca a boca, reivindicando una cierta condición de secreto compartido entre quienes entienden la gastronomía como una experiencia cultural y emocional, y no únicamente como un ejercicio de consumo.

Impulsado por el cocinero Jon Gil Zárate, el proyecto propone una inmersión en la memoria culinaria vasca, en el producto de temporada y en la relación íntima entre cocina y territorio.

El restaurante Ahantz, en Ugao-Miraballes

El restaurante Ahantz, en Ugao-Miraballes Cedida

Aquí el comensal deja de ser un espectador.

Participa.

La conversación, el aprendizaje, el silencio y el tiempo adquieren tanto protagonismo como el propio menú.

No hay artificios ni búsqueda de espectacularidad.

Hay emoción.

Hay conocimiento.

Hay autenticidad.

Y quizá por eso quienes han conseguido vivir la experiencia suelen coincidir en una misma idea: resulta imposible explicar del todo lo que sucede allí sin romper parte del hechizo.

www.ahantzatelier.setmore.com

Dormir en un caserío construido con madera, adobe y paja

Muy lejos también de las dinámicas del turismo convencional aparece Lastoetxe, en Meñaka.

La propuesta ocupa el antiguo caserío Andikoetxe y ha sido construida por Ana y Andoni utilizando materiales tradicionales como la madera, el adobe o la paja, convirtiéndose en uno de los ejemplos más interesantes del nuevo turismo rural sostenible que está emergiendo en Bizkaia.

Pero reducir Lastoetxe a un alojamiento sería quedarse muy corto.

Aquí se organizan catas de txakoli, conciertos acústicos, talleres tradicionales y encuentros con pequeños productores locales.

La experiencia gira alrededor de una determinada forma de habitar el territorio.

La sostenibilidad no se presenta como una tendencia ni como una etiqueta.

Es una filosofía integral que afecta a la construcción, al consumo, a la gastronomía y a la relación con quienes visitan el entorno.

Un vermú compartido con productores locales o un talo elaborado lentamente sobre la plancha dejan de ser actividades complementarias para convertirse en una forma de conectar con la memoria popular de Bizkaia.

Pero quizá uno de los elementos que mejor explica la filosofía de Lastoetxe sea su relación con quienes viajan acompañados de sus mascotas.

El caserío Lastoetxe, en Meñaka

El caserío Lastoetxe, en Meñaka Cedida

El antiguo caserío y su entorno han sido concebidos para que personas y animales compartan el territorio de la misma manera: sin prisas, sin restricciones innecesarias y en contacto permanente con la naturaleza.

Bosques, senderos y caminos rurales se convierten en una prolongación del propio alojamiento. Muy cerca esperan también la costa y las playas, ampliando las posibilidades para quienes entienden que viajar no significa dejar atrás a quienes forman parte de la familia.

Las amplias zonas exteriores y el entorno seguro permiten recuperar algo que muchas veces desaparece en los destinos urbanos: el tiempo compartido.

Tiempo para pasear.

Para explorar.

Para detenerse.

Para simplemente estar.

El caserío Lastoetxe, en Meñaka

El caserío Lastoetxe, en Meñaka Cedida

www.lasoetxe.es

La embarcación que enseña otra forma de mirar Urdaibai

La Reserva de la Biosfera de Urdaibai se ha convertido en uno de los grandes laboratorios del turismo de bajo impacto y alto valor añadido.

Allí opera Izkira, una pequeña embarcación capitaneada por Cristina Krug Zulueta que propone descubrir la ría y la costa desde una perspectiva completamente diferente.

Las rutas combinan navegación, interpretación ambiental y experiencias vinculadas al paisaje y al patrimonio natural del territorio.

Avistamiento de aves.

Snorkel alrededor de la isla de Ízaro.

Recorridos geológicos.

Travesías hasta Gaztelugatxe.

Todo ello desde una lógica de turismo pausado y profundamente conectado con el entorno.

Pero Izkira incorpora además elementos que reflejan una visión contemporánea e inclusiva del turismo.

Las mascotas son bienvenidas a bordo y algunas actividades están específicamente diseñadas para disfrutar del mar junto al perro.

A ello se suma el innovador Queer Birding Tour que es probablemente una de las propuestas más innovadoras y diferenciales del turismo experiencial que está surgiendo en Euskadi porque combina tres elementos que rara vez aparecen juntos: naturaleza, observación de aves y diversidad afectivo-sexual.

La embarcación Izkira

La embarcación Izkira Cedida

No se trata simplemente de una ruta ornitológica dirigida a personas LGTBIQ+, sino de reinterpretar la experiencia del birdwatching desde la idea de que la naturaleza puede ser también un espacio seguro, inclusivo y de encuentro comunitario.

Una iniciativa que demuestra que las experiencias turísticas también pueden generar comunidad y relato sin renunciar al respeto absoluto por el territorio.

Porque la biodiversidad no habla únicamente de ecosistemas.

También habla de convivencia.

Mientras espátulas, garzas o limícolas utilizan cada año las marismas de Urdaibai como lugar de paso y refugio durante sus migraciones, la experiencia invita a reflexionar sobre otra forma de diversidad igualmente valiosa: la humana.

No se trata únicamente de observar aves.

Se trata de mirar el territorio desde otra perspectiva.

Más abierta.

Más inclusiva.

Más conectada con la realidad contemporánea de las personas que lo habitan y lo visitan.

Quizá por eso el Queer Birding Tour representa tan bien la nueva generación de experiencias turísticas que está emergiendo en Bizkaia: propuestas pequeñas, especializadas y con capacidad para generar conversación, comunidad y relato sin renunciar al respeto absoluto por el entorno natural.

www.izkiraurdaibai.com

Aprender a leer las rocas

Hay viajeros que visitan un paisaje.

Y hay viajeros que aprenden a interpretarlo.

Ese es precisamente el trabajo que desarrolla Ekobideak, empresa vizcaína pionera en geoturismo que desde hace años acerca la geología al gran público a través de recorridos por el Flysch y la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.

Fundada por los geólogos Imanol López y Bárbara Casas, la propuesta parte de una idea tan sencilla como poderosa: explicar millones de años de historia geológica de forma cercana, comprensible y emocional.

Imanol López y Bárbara Casas, de Ekobideak

Imanol López y Bárbara Casas, de Ekobideak Cedida

Gracias a sus recorridos, los acantilados dejan de ser únicamente paisaje.

Las rocas dejan de ser únicamente rocas.

Las mareas dejan de ser únicamente mareas.

Todo adquiere significado.

Todo cuenta algo.

Lo que podría parecer una disciplina compleja se transforma en una experiencia divulgativa capaz de despertar curiosidad y construir una nueva relación con el entorno.

El visitante no solo contempla Bizkaia.

Aprende a leerla.

www.ekobideak.com

El lujo silencioso de lo auténtico

Quizá esa sea la principal singularidad del modelo turístico que está construyendo Bizkaia.

Aquí la exclusividad ya no se mide en estrellas ni en accesos restringidos.

Se mide en conversaciones.

En permanencias.

En experiencias que no pueden reproducirse exactamente igual en ningún otro lugar.

Porque el verdadero lujo ya no consiste en estar en un sitio.

Consiste en sentir que, durante unos días, uno ha formado parte de él.

Mientras otros destinos buscan cómo gestionar el éxito del turismo masivo, Bizkaia parece haber elegido otro camino.

Crecer sin renunciar a sí misma.

Y quizá ahí resida precisamente su mayor atractivo.

www.visitbiscay.eus/es