Miren Elgarresta, directora de Emakunde, el Instituto Vasco de la Mujer

Miren Elgarresta, directora de Emakunde, el Instituto Vasco de la Mujer Araba Press

Igualdad

Miren Elgarresta (Emakunde): "En una nueva era donde se impone la tecnología, las mujeres no podemos estar fuera"

En esta entrevista, la directora de Emakunde, Miren Elgarresta, repasa los avances en igualdad laboral y los retos que aún quedan por superar

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La igualdad entre mujeres y hombres sigue siendo un reto, no solo en Euskadi, sino a nivel mundial y en todos los ámbitos de la vida. En el contexto vasco, a pesar de los avances, persisten retos como la implicación de los hombres en las políticas de igualdad, la presencia femenina en sectores tradicionalmente masculinos y posiblemente el gran reto: la lucha contra la violencia machista.

Aunque Euskadi alcanzó la paridad laboral en 2024, según los últimos datos del Gobierno vasco, el techo de cristal y la brecha salarial siguen siendo una realidad por la que no se puede mirar a otro lado. En este contexto, el Instituto Vasco de la Mujer, Emakunde, continúa impulsando políticas y acciones que avanzan hacia una igualdad real todos los días y no solo en fechas señaladas como el 8 de marzo.

Según el Gobierno vasco, Euskadi alcanzó la paridad laboral en 2024. ¿Cómo ha contribuido Emakunde a este logro?

Ha sido fundamental contar con un marco legal. Nuestra Ley de Igualdad lleva promoviendo la paridad y la igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos durante 50 años, incluyendo el laboral. Las mujeres tenemos los mismos derechos que los hombres para poder construir un proyecto de vida pleno con crecimiento profesional. 

Todavía hay sectores con poca presencia femenina, como la industria. ¿Qué se puede hacer?

Existe una brecha muy grande en disciplinas vinculadas a la ingeniería, la tecnología, la industria y la ciencia. En estos ámbitos, venimos trabajando desde hace mucho, aunque persisten muchos estereotipos de género que se transmiten desde edades muy tempranas, y es imprescindible romperlos para garantizar la igualdad real.

¿Incide esta cuestión en la segregación?

Sí. Los estereotipos de género, presentes desde edades muy tempranas, dirigen a hombres y mujeres hacia profesiones diferenciadas. Además, las profesiones mayoritariamente femeninas siguen estando menos valoradas que las de los hombres.

En esta nueva era donde se impone la tecnología, las mujeres no podemos quedarnos fuera de estos ámbitos. Tenemos que transmitir a las niñas que no se trata de capacidades, sino de igualdad de oportunidades.

La brecha salarial sigue siendo un reto…

Emakunde trabaja junto al Gobierno vasco con una estrategia específica para reducir la brecha salarial. Gracias a este plan operativo, hemos logrado disminuir esta discriminación a la mitad: del 25% en 2015 al 12,8% en la actualidad. Nuestro objetivo sigue siendo reducirla otros cinco puntos en los próximos años.

¿Son los planes de igualdad ya una realidad en todas las empresas? 

Llevamos muchos años promoviendo planes de igualdad en empresas y organizaciones. Desde 2020, existe un marco legal que obliga a las empresas de más de 50 trabajadores a contar con un plan de igualdad, aunque no deja de ser un mandato de cumplimentación. En Emakunde, nuestro objetivo es impulsar el despliegue efectivo de estos planes sin que sea únicamente la cumplimentación de una orden legal. Pocos cambios se logran si los planes se quedan en un cajón. Es necesario desplegarlo.

Y, ¿en las empresas de menos de 50 trabajadores?

También apoyamos a las empresas de menos de 50 trabajadores. De hecho, muchas de ellas, aunque no tengan la obligación legal, muestran un fuerte compromiso y desarrollan sus propios planes de igualdad.

Miren Elgarresta, directora de Emakunde, el Instituto Vasco de la Mujer

Miren Elgarresta, directora de Emakunde, el Instituto Vasco de la Mujer CV

Hablaba del despliegue de estos planes…

Sí. No basta con que existan estos planes, sino que es fundamental el despliegue de estos planes. Solo así pueden ser realmente efectivos y generar cambios. Por eso, el apoyo en el despliegue de estos planes es clave.

¿Cuáles son los retos de Emakunde a medio y largo plazo? ¿Cuál es el escenario ideal? 

Romper los estereotipos de género, eliminar la segregación y alcanzar una igualdad plena entre hombres y mujeres.

Además, la implicación de los hombres es crucial. Las políticas de igualdad han sido muchas veces malinterpretadas, pensadas desde mujeres y para las mujeres, pero en realidad también interpelan a los hombres. Creo que tenemos ahí un importante reto de atraer a estas políticas de igualdad el compromiso de los hombres.

Entonces, ¿un reto es que los hombres se impliquen? 

Sí. Es fundamental promover políticas que involucren a los hombres y en eso estamos trabajando. Las políticas de conciliación han facilitado la incorporación masiva de las mujeres al ámbito laboral, pero con el tiempo estas medidas han evolucionado hacia lo que hoy conocemos como conciliación corresponsable. Inicialmente estas políticas estaban pensadas solo para mujeres, pero hoy no pueden concebirse sin la implicación y corresponsabilidad de los hombres en los cuidados fuera del ámbito laboral. 

Y luego también hay otro gran reto de carácter estructural: la formación. 

¿A qué se refiere exactamente? 

Contamos con una buena base de formación especializada, pero también necesitamos que todo el personal, ya sea funcionariado, administrativo o de cualquier institución, tenga una formación básica en igualdad de género. Esto impacta directamente en las políticas que fomentan servicios y recursos a los que acceden tanto los hombres como las mujeres, y es desde aquí donde también deben generarse los cambios.

Se está dando un contexto de oposición a las políticas de igualdad…

Sí. Estamos viendo un aumento de la reacción contra las políticas de igualdad y también la banalización de la violencia... Y esto es un reto.

No hay violencia que valga.

No. Y nuestro objetivo es lograr que toda la sociedad rechace rotundamente la violencia machista contra las mujeres

Miren Elgarresta, directora de Emakunde, el Instituto Vasco de la Mujer

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10 mujeres asesinadas en España en lo que va de año. Un dato preocupante. 

Sí. La violencia machista es, sin duda, nuestra mayor preocupación, pero no podemos hacer tampoco lecturas puntuales. Se trata de un problema estructural, vinculado a las desigualdades estructurales entre mujeres y hombres en nuestra sociedad.

La violencia machista, sea un caso o veinte, es el verdadero problema de esta sociedad que viene precedida por la percepción de desigualdad: la falta de independencia económica, la infravaloración de las mujeres, la carga de los cuidados… Por eso, su abordaje debe ser integral

¿Qué datos manejamos en Euskadi? 

Actualmente, más de 6.200 mujeres están registradas en el sistema de protección EBA. Esta herramienta nos permite evaluar la gravedad de cada caso, que abarca formas muy diversas de violencia.

Y este es el dato realmente preocupante…

Sí. Este número refleja solo la punta del iceberg de la violencia que sufren las mujeres en nuestra sociedad y es el dato que realmente nos tiene que preocupar. 

Según Emakunde, casi el 50% de las mujeres han sufrido violencia machista alguna vez en su vida…

El 50% de las mujeres hemos vivido a lo largo de nuestra vida algún episodio de violencia machista. Y hay muchas mujeres que no denuncian. 

Sabemos que ninguna mujer quiere llevar la etiqueta de víctima.

No. Lo que quieren es salir lo antes posible de esa etiqueta. 

¿De qué recursos disponemos? 

Contamos con servicios psicológicos, sociojurídicos y psicosociales. Además, existe una red de recursos comunitarios como las casas de las mujeres o asociaciones que acogen a víctimas de violencia machista o mujeres que trabajan el empoderamiento.

Todo este entramado de apoyo permite que las mujeres dispongan de recursos y acompañamiento para superar esa condición de víctima, porque las mujeres no queremos ser víctimas.

¿Cómo se reparan a las víctimas?

Creo que nunca antes habíamos contado con tantos recursos como ahora para abordar la violencia machista y acompañar a quienes la han sufrido. Más allá de la denuncia en el ámbito judicial —donde se intenta, en cierta medida, reparar el daño—, es fundamental evitar la impunidad. El valor de la denuncia también está en acabar con la impunidad de quienes han ejercido violencia machista.

Lo importante es acabar con la impunidad…

Exacto. Si algunos hombres sienten que sus actos quedan impunes, van a seguir cometiendo este tipo de violencia. Hay hombres que se sienten en una situación de poder y que las mujeres les deben sumisión. 

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