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Militantes de Vox colocan una pancarta cerca de la UPV/EHU por el acto convocado por el partido, a 23 de febrero de 2026

Militantes de Vox colocan una pancarta cerca de la UPV/EHU por el acto convocado por el partido, a 23 de febrero de 2026 Adrián Ruiz Hierro Efe

Opinión

EHU-Bildu

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A juzgar por el año largo que lleva Joxerramón Bengoetxea al frente de la Universidad pública vasca, se diría que el traje, a él y su equipo, les sigue quedando muy grande. No logran centrar su mandato en casi ningún aspecto, ni en cuestiones que casi deberían ir solas —como el encendido y apagado de la calefacción— ni, por supuesto, en las de mayor enjundia, como la negociación de los presupuestos con el Gobierno vasco.

El resultado es que las cosas no están funcionando correctamente en la universidad porque falta claramente dirigencia y, sobre todo, una idea clara y compartida de qué universidad pública queremos y para qué.

El último episodio de este desbarajuste ha sido el cierre del campus de Álava ante la convocatoria en las inmediaciones de un acto de Vox. Contraviniendo el consejo rectoral, el lunes fui al campus alavés: señora paseando perro, jóvenes grabando un TikTok, padres y madres llevando niños al cole de al lado, que sí abrió, jubilados dando el paseo matinal… normalidad absoluta. Incluso el anunciado acto de extrema derecha y el contraacto de extrema izquierda muy normales: "Facha, cabrón, sin policía no sois nada, de aquí no nos vamos". Todo normal.

En realidad, como decía Mafalda, fue el continuose del comenzose de este rectorado

Todo menos la UPV/EHU, que estaba cerrada porque aquello iba a ser el acabose. En realidad, como decía Mafalda, fue el continuose del comenzose de este rectorado. Ya dio muestras de sobreactuación cuando, sin pensárselo dos veces, apartó de la docencia a un profesor porque una organización estudiantil, muy afín al rectorado y muy vigilante de los valores morales compartidos con el mismo, entendió que las redes sociales de ese docente no eran adecuadas. Parece China, pero es la UPV/EHU.

El problema que tiene este rectorado es que en todas sus actuaciones y sobreactuaciones, siempre escora del mismo lado. La ventaja es que no tenemos que estar viendo de qué lado masca la iguana, porque lo hace sistemáticamente del mismo, y ese es, creo, su mayor problema.

Bengoetxea ha trasladado desde el inicio de su mandato la política de Bildu a la UPV/EHU, como si fuera el gobierno de este partido el que ha de dirigir la universidad pública. Así ha sido, por un lado, en la estética, donde este rectorado ha estado trabajando mucho más que en cosas de sustancia. Consensos ya admitidos, como que nos llamamos Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea ya no valen. Ahora debemos usar en la comunicación cotidiana solamente las siglas en euskera.

No extrañe que el comentario habitual cuando nos llegaron tales buenas nuevas desde las altiplanicies del rectorado fue que ya éramos la EHU-Bildu

Como una modernización se nos vendió asimismo que teníamos al parecer una perentoria necesidad de cambiar los logos, el nombre en ellos y el color, con la casualidad de que el elegido era… el de Bildu, sí. No extrañe que el comentario habitual cuando nos llegaron tales buenas nuevas desde las altiplanicies del rectorado fue que ya éramos la EHU-Bildu.

Pero también se ha dado traslado de la política de Bildu en asuntos de gobierno de la universidad. El actual rectorado promueve una reforma estatutaria en la que incrementará el peso de las personas que pertenecen de manera efímera a la universidad, los estudiantes, pero que han sido muy importantes para la actual mayoría del claustro.

Las personas que formamos parte permanente de la universidad veremos reducida nuestra capacidad de decisión sobre todo aquello que nos afecta porque las personas con presencia temporal en ella son más afines a la línea EHU-Bildu. Todo muy democrático y de muy buen rollo, eso sí, pero el traje nos lo van a dar hecho a partir de ahora.

Cuando colegas nuestros han sido señalados con pintadas amenazantes o insultos en redes, no hemos tenido por parte del rector un pronunciamiento público, claro y general de condena

Esta asimilación a Bildu, en fin, se da también en el amparo selectivo que se hace desde el rectorado de los miembros de la comunidad universitaria. Cuando colegas nuestros han sido señalados con pintadas amenazantes o insultos en redes, no hemos tenido por parte del rector un pronunciamiento público, claro y general de condena. El problema está tanto en los señaladores, la guardia de las costumbres, la moral y la política, y en los señalados, casi siempre unos fachas de mierda.

El rectorado es muy aficionado a los mensajes colectivos, a toda la comunidad, pero no los ha aprovechado nunca para denunciar actuaciones inadmisibles por parte de grupos de la órbita de la izquierda abertzale, aunque hayan atacado de un modo u otro a personas de la comunidad que debe proteger. Carlos Martínez Gorriarán, profesor de Filosofía, nunca pudo leer uno de esos mensajes urbi et orbi del rector mentando a la madre a quienes le habían vuelto a colocar en una diana.

Y esto es lo que hay: EHU-Bildu.