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Fuerzas israelíes atacan el campo de refugiados de Askar, en Cisjordania

Fuerzas israelíes atacan el campo de refugiados de Askar, en Cisjordania Europa Press

Opinión

Un pasito más hacia el precipicio

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Si al final no pasa nada más grave, más horroroso o más injusto de lo que está pasando, seguramente tendremos que dar las gracias a China. Si China no se contiene, estaremos a las puertas de un conflicto de carácter global y dimensiones inimaginables.

Con Rusia empantanada en su propia miseria, en su guerra de agresión y ocupación, arruinada económica y moralmente y con Europa dominada por potencias medias amorales —en este caso Alemania, Francia y Gran Bretaña— y con un ejecutivo europeo pacato, acomplejado y tembloroso ante Trump, solo queda China como contrapeso al nuevo eje del mal.

Como europeista de corazón —y de conveniencia— no dejo de avergonzarme ante la debilidad de los responsables europeos. Abandonamos a Ucrania, a Palestina y ahora pretenden alinearnos tras los agresores de Irán. Y si no estás con Trump y Netanyahu eres partidario de Hamas, de los nazis ucranianos, del metabarón Putin, del anime Kim-Yong-un o de la abominable dictadura religiosa de los ayatolás. Sin embargo, la mayoría somos, estoy seguro, más de Siniestro Total*.

Hoy, los partidarios, de grado o fuerza, del imperfecto invento que se llama Unión Europea asistimos estupefactos a la enésima bajada de pantalones de la mayoría de los líderes políticos que la conforman y que renuncian, una vez más, a los ideales que constituyen su base fundacional. Los principales: evitar las guerras y las agresiones entre naciones soberanas y propiciar el diálogo, el comercio, el libre tránsito y la prosperidad de Europa.

No veo la manera civilizada de justificar un bombardeo a un país soberano, sin declaración de guerra, para asesinar al máximo dirigente de ese país y a sus allegados familiares, políticos y militares

Abominar de Hamas, de sus fines y de sus métodos o de la teocracia iraní y su represión de las mujeres, no me coloca —de ninguna manera— a favor del cada vez más teocrático gobierno de Netanyahu o de la monarquía ¿imperio? trumpiana. No veo la manera civilizada de justificar un bombardeo a un país soberano, sin declaración de guerra, para asesinar al máximo dirigente de ese país y a sus allegados familiares, políticos y militares. Y no lo veo porque la alternativa, horrorosa, es que otros hagan lo mismo en cuanto puedan.

Si me piden que esté de acuerdo en alinear fuerzas militares europeas, en este caso francesas, británicas y alemanas, para organizar "acciones defensivas proporcionadas" contra la República Islámica con el fin de "destruir la capacidad de disparar misiles y drones desde su origen", me declaro desde ahora mismo objetor de conciencia.

A los europeos no se nos ha perdido nada en esta guerra. Una agresión que ya ha costado centenares de muertos civiles, entre ellos decenas de escolares, chiquillas. Una barbaridad que, por cierto, obligó a los troles y portavoces sionistas a trabajar denodadamente para desmentir la masacre, en base a fake news que en nuestro país fueron puntualmente replicadas por la inmundicia de la fachosfera. Eso el primer día.

Hemos de comentar, por otro lado, que ponerse a las órdenes del nuevo eje del mal, Trump-Netanyahu, es también alinearse con la irreprochable Arabia Saudí y las democráticas monarquías del golfo. O con los nuevos dirigentes de Siria y con Turquía, centrados en aniquilar, una vez más, a los kurdos. Incluso, si me apuran y escarban un poco, con el régimen talibán de Afganistán, conocido por su exquisito trato a las mujeres de su país. Todos ellos ahora suníes y enemigos de Irán y bastante amigos de Trump.

Esta guerra no va de democracia y derechos, sino qeu va de petróleo iraní que ahora compra China y que EEUU quiere controlar

Esta guerra no va de democracia y derechos. Es mentira. Va de petróleo, como siempre. Petróleo iraní que ahora compra China y que EEUU quiere controlar, mientras China observa y las personas normales rogamos para que el dragón se ciña, una vez más, a los estereotipos occidentales de paciencia y sabiduría ancestral, incluso milenaria: "Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo". Porque si no vamos dados.

Imagínense ustedes que en China, en sus órganos de decisión, haya halcones —que los habrá— y que tengan fuerza para imponer decisiones ejecutivas agresivas. Visto lo visto, ¿qué les impide invadir Taiwan? ¿Qué razones puede dar ahora el mundo que se pliega ante las guerras ilegales de Trump para que no lo hagan? Da mucho miedo.

Por último, es tan irónico que China y su contención, sea nuestra mejor fórmula para que esta barbaridad no escale más y solo se quede en el asesinato de miles de iraníes, como que la conciencia de Europa, su mejor opción, sea España. Como ya destacan numerosas personalidades mundiales, Pedro Sánchez está al frente de la poca dignidad que nos queda como continente.

No así Feijóo y Abascal que, como los grandes estadistas que son, no han dudado en apoyar una guerra a la que ni ellos ni sus hijos irán.

*Puedes llevarme al Irán
Y presentarme al Imán
Pasearme por Teherán
Y mandarme al frente de Irak
Puedes colgarme de los pies
Y fusilarme también
Cortarme las manos sin piedad
Y llevarte a mi chica, ye-yé
Ayatolah, no me toques la pirola (más)
Ayatolah, no me toques la pirola (más)
Ayatolah, no me toques la pirola (más...)
¡Ye!
Sabes que no soy el Sha
Pero en el nombre de Alá
Te lo pido una vez más
No me toques la pirola jamás