El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una imagen de archivo en el Congreso de los Diputados Efe
Sumergidos en el proceloso mar de la situación política, y cuando ya una piensa que no pueden pasar más cosas, van la UCO y la UDEF y le dan una vuelta más a una tortilla que empieza a estar carbonizada por ambas caras.
La situación del gobierno de Madrid se vuelve cada vez más caótica, y las salidas parecen estar cada vez más taponadas. En este contexto cabe preguntarse hasta dónde se puede aguantar, y hasta qué punto está dispuesto Sánchez a alargar una legislatura que amenaza con servirle disgustos en bandeja, un día sí y otro también.
En este caldo de cultivo, todas las miradas están puestas en quienes de momento mantienen el apoyo a Sánchez. El PP no deja de interpelar a los partidos que sostienen al Ejecutivo concretamente al PNV, al que exige coherencia con el fin de testear si en alguna de estas puede contar con ellos para proponer una moción de censura que en estos momentos es inviable, porque no dan los números.
El PNV ha dejado clara la urgencia de una convocatoria electoral
La incomodidad de los socios es más que evidente, y el sopapo que ha supuesto para todos la imputación de Zapatero, duele y dolerá durante mucho tiempo. El más explícito tras conocer los hechos, sin duda ha sido el PNV que a través de su presidente, Aitor Esteban, ha dejado clara la urgencia de una convocatoria electoral.
Otros como ERC continúan poniendo la línea roja en que haya habido financiación ilegal del PSOE, pero todos han mostrado su estupor ante esta nueva oleada de sucedidos con trascendencia judicial.
Sin duda mucha gente no entiende el empecinamiento en mantener los apoyos en esas circunstancias, porque además hacerlo supone un lastre que es mejor acotar cuando antes.
Los nacionalistas no quieren ser los responsables de abrirle la puerta a la alianza PP-VOX
Lo cierto es que son varios los motivos para no romper con el gobierno de Madrid. Uno es que ninguno de los socios de gobierno, pero particularmente los nacionalistas, quieren ser los responsables de abrirle la puerta a la alianza PP-VOX, algo que tendría una muy mala lectura tanto en Cataluña como en Euskadi.
La traba que supone VOX es una lacra que arrastra el PP y que se va haciendo más grande en tanto en cuanto los últimos comicios autonómicos corroboran la necesidad de que los de Feijóo tengan que pactar con los de Abascal.
La línea roja con la ultraderecha sigue siendo un argumento de autoridad para mantener la coalición aunque el momento sea especialmente convulso. Pero no es lo único que frena la ruptura.
Además están los procesos negociadores avanzados con los diferentes socios, como es el caso de las transferencias en Euskadi o la financiación singular en Cataluña, por poner dos ejemplos muy concretos.
Hace ya meses que quienes apoyan a Sánchez saben de la fragilidad del Ejecutivo y de que las opciones de que repita son prácticamente nulas, por lo que están abocados a apurar los tiempos al máximo, y en el proceso cerrar cuantos más acuerdos posibles, mejor.
Un contexto político que puede no repetirse en un futuro más o menos próximo
A nadie se le escapa que es precisamente esa posición débil la que hace que los apoyos se vendan caros, un contexto que puede no repetirse en un futuro más o menos próximo.
En otro orden de cosas desde el Gobierno de Madrid mantienen su buena gestión económica que se ve empañada por los escándalos concatenados. En este sentido y sabiendo de la sensibilidad de la economía a la incertidumbre y a los vaivenes políticos no tardará en dejarse sentir todo lo que está ocurriendo.
El hecho de que la situación de Zapatero haya trascendido y se haya visto reflejada en publicaciones a lo largo y ancho del planeta es nocivo para la imagen de marca de país, y aunque no se perciba un impacto directo, este siempre se da.
Las cifras macroeconómicas sobre las que el gobierno saca pecho son especialmente sensibles a estas cosas, aunque pocos vendrán a decirnos que hay una relación directa entre los escándalos y la perdida de opciones económicas.
Llegar así al 27 no parece fácil, pero aún es más difícil adivinar hasta dónde puede llegar Pedro Sánchez
Así las cosas puede pasar de todo. En el horizonte podemos atisbar tanto el adelanto electoral como la sempiterna resistencia de Sánchez hasta agotar la legislatura. Llegar así al 27 no parece fácil, pero aún es más difícil adivinar hasta dónde puede llegar Pedro Sánchez.
En todo caso y dadas las circunstancias, se va acercando la hora de que los ciudadanos podemos hablar y eso se hace votando.