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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump EFE

Opinión

La esencia de la verdad

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Hace tan sólo unos días tuve la fortuna de ver "Esencia", una obra de teatro densa y no especialmente fácil de digerir, pero que invita a la reflexión sobre la realidad y la verdad. Cuando cualquiera de nosotros disfruta de  una pieza artística con mensaje, es inevitable aplicar lo que escucha o lo que ve a su propia realidad, y al momento concreto en el que vive.

"Esencia", es en esencia y valga la redundancia un espectáculo de hora y media en el que dos actores, Juan Echanove y Joaquín Climent, bordan sus papeles y ponen al espectador en la tesitura de que la realidad no existe, o tal vez sí, pero que en cualquier caso, hay tantas realidades como personas, y aún más, que pueden estar construyendo y dirigiendo nuestra realidad, nuestro momento actual, sin que seamos conscientes de ello. Y todo esto, usando exclusivamente la palabra como arma.

En este contexto y como apuntaba, es especialmente difícil abstraerse del momento actual y en concreto, de la situación de guerra que se da en diferentes frentes, concretamente y por ser la más reciente, la iniciada entre Israel y EEUU contra Irán, hace unas semanas.

De todos es sabido que la primera víctima de cualquier guerra es la verdad. Se podría pensar que en las actuales circunstancias, con la gran cantidad de instrumentos de comunicación de los que disponemos, conocer lo que en realidad está ocurriendo debería ser más sencillo. Bien al contrario, a más herramientas para que nos llegue la información, más manipulación y menos verdad.

A más herramientas para que nos llegue la información, más manipulación y menos verdad

Si a estas circunstancias le añadimos que quienes nos trasladan la información de forma supuestamente oficial, esto es, los presidentes de los países protagonistas del conflicto, responden a intereses de todo tipo: externos, internos, económicos, sociales…ya tenemos todos los ingredientes para desconocer prácticamente todo lo que está pasando.

Tenemos eso sí, una constatación absolutamente real y cierta. A pesar de lo lejos que estamos está guerra contra Irán, que por cierto no ha respetado ni una sola norma del derecho internacional, tiene consecuencias planetarias porque está poniendo en jaque, la economía mundial

Si a la falta de verdad le añadimos los vaivenes del presidente americano que puede decir una cosa y la contraria en cuestión de segundos, sin que se le mueva un pelo, ya lo tenemos todo para poner en solfa la realidad.

Este es el mundo en el que vivimos. Lo aplicado a la guerra de Irán es fácilmente replicable en otros ejemplos cotidianos en los que nos imponen falsos e interesados relatos con intenciones que en algunos casos podemos adivinar y que en la mayoría de las ocasiones, ni nos olemos.

Nos están imponiendo una realidad para la que nos faltan certezas. Ante esta situación la obra teatral "Esencia" no propone soluciones, simplemente advierte de la facilidad con que pueden convencernos de una cosa y de la contraria, de una manera tan sencilla como haciéndonos las preguntas adecuadas para que seamos nosotros mismos quienes respondamos, no como pensamos o como queremos, sino como otros desean. Usando la fuerza del lenguaje, utilizando las palabras se puede, y de hecho se mueve el mundo, algunas veces para bien, y en muchos casos para mal.

Lo aplicado a la guerra de Irán es fácilmente replicable en otros ejemplos cotidianos en los que nos imponen falsos e interesados relatos con intenciones

Estamos en lo de siempre, qué podemos hacer para revertir o cuando menos minimizar esta situación. Lo primero sin ninguna duda es no "comprar" todo aquello que nos venden, y en la medida de lo posible afinar un poco más. Tenemos que dudar sobre todo de aquello que coincide más con nuestra propia forma de pensar. Tenemos una tendencia clara a quedarnos con lo que más nos agrada, lo que no nos obliga a modificar nuestra forma de pensar, lo que nos cuesta menos de entender y sobre todo de defender.

Precisamente a eso es a lo que tenemos que ponerle más pegas. Dudar de que lo que nos convence fácilmente. Recurrir a las fuentes fiables, alimentar el espíritu crítico y saber que las palabras sirven para amar y para herir.

La esencia de las palabras, la esencia del lenguaje está para fortalecer la verdad pero siempre hay quien las usa para persuadir, para convencer y para tejer la realidad a base de falsos relatos.