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Médicos durante una manifestación convocada por el Sindicato Médico de Euskadi, a 9 de diciembre de 2025, en Bilbao, País Vasco

Médicos durante una manifestación convocada por el Sindicato Médico de Euskadi, a 9 de diciembre de 2025, en Bilbao, País Vasco H. Bilbao Europa Press

Opinión

Bajas que suben

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2025 ha marcado un nuevo récord en bajas laborales según datos que hemos conocido recientemente a través del ministerio que dirige Elma Saiz. De acuerdo con la información recopilada por el ministerio, el año pasado las bajas debidas a lo que se denominan contingencias comunes han pasado a ser un 53,7 por cada mil trabajadores, casi 3 puntos más que en 2024.

El gran debate está evidentemente en las causas por las que estas bajas, que tanto afectan a nuestra competitividad, se incrementan generando un problema de dimensiones enormes, máxime si tenemos en cuenta que vivimos un momento en el que la falta de perfiles profesionales se ha convertido en una lacra para el mercado laboral.

Se apuntan múltiples causas para el incremento permanente de las bajas que no tienen un origen profesional, y en ese diagnóstico sobre los motivos de las mismas, es donde se generan los encontronazos sistemáticos entre la patronal y los sindicatos.

El problema, sin duda, responde a múltiples factores que dificultan hacer un análisis generalista sobre una situación que preocupa y con motivo para todos, si bien las explicaciones a la misma y, con ellas, las posibles soluciones difieren hasta ser contrapuestas.

Es un asunto que debería ser objeto de máximo interés para buscar soluciones y hacer más pequeño el agujero económico que está generando y que pagamos entre todos los cotizantes

Un problema sobre el que hay menos diagnóstico que opinión, pero que le costó a las arcas del Estado el año pasado, la friolera de 18.400 millones de euros, es un asunto que debería ser objeto de máximo interés para buscar soluciones que minimicen esas bajas, y hagan más pequeño el agujero económico que están generando y que obviamente, pagamos a escote entre todos los cotizantes.

Y si esta crisis de nuestro mercado laboral es multifactorial, habrá que analizar las diferentes causas y ver el impacto real que tienen, eso sí, con datos concretos y objetivos.

En este sentido la AIREF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) ha apuntado algunos motivos que han hecho pupa en concreto, entre los sindicatos.

Habla la AIREF de asuntos como escaso seguimiento de los procesos de las bajas por falta de personal, o del ciclo económico expansivo en el que estamos, recordando que cuando la economía va mejor, hay más bajas, porque se reduce el temor a perder el empleo.

Existe otra causa que va escalando posiciones en los últimos tiempos y sobre la que hay consenso, y es la actual situación de nuestra sanidad. Si hay un sector en el que la falta de profesiones se percibe con mayor alcance, es sin duda el sanitario.

 La falta de atención sanitaria lleva a alargar las bajas más de lo necesario

La atención primaria acusa una saturación que ya lleva años, y se ha hecho más notoria a raíz de la pandemia, y además, las listas de espera no dejan de escalar posiciones. Este contexto es sin duda nocivo para todo y lo es claramente para las bajas. La falta de atención sanitaria lleva a alargarlas más de lo necesario.

Hace tan sólo unas semanas me contaba una empresaria que uno de sus trabajadores llevaba cuatro meses de baja en espera de una operación, a priori sencilla en la mano, para la que aún no tiene fecha. Si a la baja por la espera añadimos la de recuperación y rehabilitación, ya nos hacemos una idea de hasta dónde se puede prolongar. 

En este caso la solución pasa sin duda por incrementar el número de trabajadores en sanidad, reto complicado porque la escasez es generalizada, pero cuando menos debemos procurar que no se vayan los que están, o lo que es lo mismo, debemos cuidarlos como oro en paño, para que puedan hacer su trabajo que entre otras cosas pasa por la atención al paciente.

Quienes dependen de sus horas de trabajo para facturar, aparentemente enferman menos

En paralelo a este debate se da una situación que no sorprende y es que las bajas entre los autónomos y autónomas están muy por debajo de las de los trabajadores por cuenta ajena. De hecho, mientras las de estos últimos suben, las de los autónomos en los últimos años bajan, alcanzando un 38,9 por cada 1.000 en 2025. Es cuando menos curioso que quienes dependen de sus horas de trabajo para facturar aparentemente enfermen menos.

En todo caso, la lacra está ahí y va mermando nuestra capacidad productiva y con ella nuestra competitividad sin que de momento exista el más mínimo consenso sobre cómo atajarla.