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Una mujer afgana vestida con burka en un mercado de Kabul, Afganistán

Una mujer afgana vestida con burka en un mercado de Kabul, Afganistán Efe

Opinión

Fotos, pantallas y derechos

Publicada

Soportar una ola de calor como la que estamos viviendo en estos últimos días sería mucho más liviano si solo tuviéramos que preocuparnos de ponernos a la sombra y no de estar atentos a todas las publicaciones que indican que alguien acabará en ella tarde o temprano.

Así están las cosas en España, uno de esos países permanentemente divididos entre quienes creen, quienes defienden y quienes niegan ante el hipotético riesgo de no salir en la foto.

Por cierto que también en esto hay división; por una parte están los que atribuyen la famosa frase “el que se mueve no sale en la foto” al exvicepresidente del Gobierno español, Alfonso Guerra, advirtiendo sobre la disciplina y lealtad dentro de su partido político y por otra, quienes se la otorgan al mexicano Fidel Velázquez, líder de la Confederación de Trabajadores, que la utilizaba para exigir paciencia y sumisión a los políticos que aspiraban a la Presidencia. Cualquiera de las dos versiones nos vale en este momento de crisis política que únicamente alguien ciego no vería.

Prefiero dejar de lado la política estatal y adentrarme en otra de esas realidades

Pero como no creo que en estos momentos se pueda aportar nada diferente a lo ya contado e interpretado por los y las analistas de la actualidad, con mayor o menor acierto, prefiero dejar de lado la política estatal y adentrarme en otra de esas realidades que es necesario no esconder para que cual gota malaya, vayan calando en la ciudadanía.

Recordarán uno de mis artículos en los que citaba la ley talibana en Afganistán por la que se castiga con mayor dureza el maltrato animal que el que se ejerce sobre una mujer.

Se me ha venido a la cabeza después de conocer la campaña “Age without limits” de la firma Ageing Better en el Reino Unido. Se trata de una iniciativa contra la discriminación por edad que ha revelado un dato no se si sorprendente, pero sí llamativo.

Resulta que las películas más taquilleras de los tres últimos años tienen más protagonistas animales con capacidad de hablar que mujeres que superen los 60 años. Con la intención de que pensemos sobre el envejecimiento han analizado las 100 películas más taquilleras en 2023, 2024 y 2025.

Un animal como Kung Fu Panda o Paddington tiene cuatro veces más probabilidades que las mujeres de ser papel principal

Sólo cinco de ellas tenían como protagonista a una mujer de más de 60 años. Y un animal como Kung Fu Panda o Paddington tiene cuatro veces más probabilidades que nosotras de ser papel principal.

Desolador. Ante esto, la oscarizada Emma Thompson, de 67 años, se pregunta dónde están las historias sobre nosotras cuando representamos la mitad de la población mundial. Y afirma con contundencia que hace tiempo que merecemos ocupar el primer plano.

“Nuestras historias ya existen, solo hay que llevarlas al cine”, dice. Cines, por cierto, cuyas salas están ocupadas mayoritariamente por mujeres mayores de 55 años. A Emma Thompson la infrarrepresentación le resulta insultante, y a mí también.

Ya que estamos metidas en harina cinematográfica y que antes he citado a Afganistán, aprovecho la ocasión para recomendar un documental protagonizado, para su desgracia, por la afgana Khadja Amin, periodista refugiada en España que lucha por recuperar a sus hijos. Se titula '¿Dónde están mis hijos?' y narra el difícil camino que ha emprendido para recuperar a sus niños, retenidos por su padre en Afganistán.

El padre de sus hijos ha cortado todas las vías de comunicación

Ella figura oficialmente como fallecida en su país del que huyó gracias a un medio de comunicación español cuando EEUU abandonó el país en 2021. El padre de sus hijos ha cortado todas las vías de comunicación, ella no sabe dónde están y ni siquiera puede demostrar ante la “justicia” afgana que es su madre.

Con un dolor insoportable, Khadja ha iniciado el proceso de búsqueda ante la esperanza de volver a ver a unos niños que si continúan alejados de ella no tendrán otro modelo de vida que el de unos hombres que someten a sus mujeres, madres, hijas o hermanas a una vida invisible.

Nos llega la terrible situación de esta mujer y de tantas otras que viven bajo el yugo talibán mientras la Unión Europea sigue manteniendo reuniones técnicas con los propios talibanes con el objetivo de repatriar y deportar a los afganos irregulares que viven en la UE o que son un peligro para el territorio comunitario.

Nada importa que esa representación afgana no respete los derechos de las mujeres y que haya terminado de un plumazo con todas las coberturas médicas o de educación que puedan tener. Eso se relega a la última posición de las preocupaciones cuando de limpiar nuestros países se trata.

Un acuerdo migratorio bien vale un blanqueamiento del régimen dictatorial que aplasta los derechos más elementales de las afganas

No hay relaciones diplomáticas con el gobierno talibán dentro de la Comunidad Europea ni es reconocido como gobierno legítimo pero se negocia con ellos en virtud de la seguridad europea. Un acuerdo migratorio bien vale un blanqueamiento del régimen dictatorial que aplasta los derechos más elementales de las afganas.

El cine es sin duda una de las mejores plataformas para dar a conocer la situación que se vive fuera de nuestras fronteras. Menos mal que lo tenemos porque, de lo contrario, veríamos pasear a los talibanes por las calles de Bruselas y nos parecerían más una exótica tribu que unos déspotas que actúan sin piedad contra más de la mitad de su población.

Como dice Emma Thompson, las mujeres tenemos nuestra propia historia y también queremos contarla. Nadie mejor que nosotras para hacerlo.

Por cierto, y cerrando el círculo respecto al tema con el que abría este artículo, el 80% de los condenados por corrupción son hombres. En esto nos ganan, sí.