Imagen de archivo de dos ertzainas/Irekia
Cuando atacar a la Ertzaintza está de moda
Todos sabemos dónde están las raíces del odio a los ertzainas, a los que todavía muchos en Euskadi llaman "perros" con asombrosa naturalidad
Los sindicatos de la Ertzaintza no paran de pedir más medios, más formación y más seguridad para los agentes. Porque se sienten víctimas de una suerte de campaña permanente de hostigamiento.
Parece que tienen razón, porque, como ya les hemos contado, el pasado fin de semana hasta once agentes, nueve ertzainas y dos policías locales, fueron agredidos en tres incidentes en Euskadi.
Ocurrió en altercados en Vitoria, Eibar y Mondragón. Cada caso tiene sus particularidades. Pero existe un denominador común: la falta de respeto a la policía autonómica vasca. Porque en Euskadi atacar a la Ertzaintza está de moda.
Los hechos del pasado fin de semana, que por una vez parecen no tener una motivación eminentemente política, acaso es la excepción que confirma la regla, se suman a una cadena de ataques variopintos contra los ertzainas, estos sí con clara vinculación política.
Como recogía Andrea Lobera en un reciente reportaje en este diario, en los últimos meses hemos visto pintadas que señalan a agentes en numerosos pueblos, amenazas al consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, y varias agresiones en grupo que podrían tildarse de intentos de linchamiento.
Todos sabemos dónde están las raíces del odio a los ertzainas, a los que todavía muchos en Euskadi llaman "perros" con asombrosa naturalidad
Es lógico que, como hoy les contamos, los representantes sindicales estén hartos de lo que está ocurriendo y planteen más exigencias para trabajar en mejores condiciones. El Gobierno vasco tiene que hacer suyas esas demandas.
Todos sabemos dónde están las raíces del odio a los ertzainas, a los que todavía muchos en Euskadi llaman "perros" con asombrosa naturalidad. Son una minoría, eso sí, porque la gran mayoría de los vascos valora positivamente a su policía, eso está claro.
En esa minoría está el caldo de cultivo para el acoso a los agentes. Algunos grupos se dedican activamente a ello y no se esconden. Otros simplemente se suman a cualquier altercado donde se pueda atacar a la Ertzaintza.
Por ello, además de los medios citados, se necesitan pedagogía y trabajo a raudales para que una parte de la sociedad respete por fin a los encargados de garantizar la seguridad de todos.