En las última semanas se ha conocido la proliferación de proyectos de energías renovables que buscan, principalmente en Álava, suelo donde desarrollar la actividad. Solaria está planteando el que podría ser el parque fotovoltaico más grande de Euskadi y Repsol está haciéndose con derechos de uso de suelo en Lantarón. La promesa de financiación europea y el boom de las renovables han disparado estas actuaciones que buscan terrenos sin que se haya aprobado la herramienta que ordene los diferentes usos del territorio en un proceso que preocupa al sector de la agricultura y genera enfrentamientos en los pueblos. 

En medio del debate y mientras la herramienta para ordenar estos usos del suelo, el Plan Territorial Sectorial (PTS) de las Energías Renovables, está en su primera fase de elaboración, EH Bildu ha presentado su propuesta para regular la situación. Un plan que plantea centralizar las placas solares en el entorno de las autovías y en zonas sobre las que ya se ha actuado, como la balsa de Noryeste, la mina de Laminoria o el cerrado campo de golf de Lagrán. Además, plantea blindar frente a las estaciones eólicas los montes catalogados como espacios de protección paisajística, aquellos que afecten a flora o fauna protegida, así como los espacios naturales. Junto a una inversión de 2.300 millones de euros y un reparto de usos del suelo conforma la propuesta para alcanzar que el 95% del consumo energético en Álava en 2050 provenga de renovables. 

De qué manera se puede avanzar hacia transformación energética poniendo límites a la eólica, la solar o el gas son dudas que trata de responder el parlamentario de EH Bildu, Mikel Otero. El que fuera cabeza de lista de la coalición por Álava reconoce la percepción que su formación genera muchas veces por insistir en los inconvenientes, pero reivindica su papel como "avisador de problemas". 

En las últimas semanas han proliferado iniciativas públicas y privadas para instalar plantas de energías renovables, principalmente en Álava. El plan de descarbonización que acaba de presentar ¿es la respuesta de EH Bildu?

Hemos hecho un diagnóstico de la situación de la comunidad autónoma vasca, específicamente centrando el foco en en Álava y a partir de ahí una propuesta con una serie de mejoras para el despliegue de renovables. La idea es señalar qué hay que desplegar, cuánto hay que desplegar. Aunque no señalamos las ubicaciones concretas, fijamos unos condicionantes de sitios que sí serían favorables y otros que no. Necesitamos un consenso amplio, tanto político como social, una especie de gran pacto. Se trata de que tenga un espíritu propositivo, constructivo.

Se han abierto las compuertas y han salido diferentes actores, se está desarrollando todo de un modo totalmente desordenado

 

Parece que se centra en dar una respuesta a la gran proliferación de proyectos renovables

Es que la situación actual se está desarrollando de un modo totalmente desordenado. Hay un vacío y con la premura introducida por los objetivos de desarrollo de energías renovables se han abierto las compuertas y han salido diferentes actores, tanto públicos, como privados buscando su hueco. 

¿Pero eso no está previsto que lo ordene el Plan Territorial Sectorial (PTS) de las Energías Renovables o la ley vasca de Sostenibilidad Energética?

Es que fijamos unos objetivos ambiciosos. Decimos que para el 2030 deberíamos de estar con un 35% del total del consumo energético bruto basado en renovables, en 2040 un 70% y en 2050 un 95%. Pero esto no se puede hacer de cualquier manera y en cualquier lugar, porque hay que compatibilizar objetivos. Hay un objetivo claro que es el de la transición energética, pero también está el de la biodiversidad. Tenemos que compatibilizar esto con la conservación del territorio, con las posibilidades de tener soberanía alimentaria y de no desarmar un sector primario que ya está bastante tocado. Entonces hay que tener mucho cuidado con cómo se hacen las cosas. 

¿Y qué plantean?

En nuestro plan se plantea un análisis con mucha documentación para alinear los objetivos con los marcados también por Europa. En 2030 podríamos llegar al 50% de las cubiertas del territorio con instalaciones fotovoltaicas. Y hay más lugares, pero hay que ordenar unas preferencias. Hay zonas en las que ya ha actuado el hombre sobre el terreno, como la fallida balsa de Noryeste. Ahí se pueden instalar placas solares sin quitar suelo a los agricultores. Hay que negociarlo, hay que ordenarlo y eso requiere un acuerdo.Y ahí juega un papel determinante el PTS de las renovables, que, por cierto, es una enmienda a la ley de Sostenibilidad Energética que introducimos a cambio del apoyo de EH Bildu en 2019.

Y con tantas iniciativas ya en marcha, ¿no se llega un poco tarde?

Depende. Sabemos que está habiendo un intento de acaparamiento de terrenos en diferentes lugares de la provincia. Pero, en muchos casos no sabemos cuál es el grado de desarrollo de esos proyectos. Entonces es importante ir rápido con el PTS. Pero también es importante intentar alcanzar un acuerdo político, porque un acuerdo político que se difunda y que se traslade rápidamente a las administraciones municipales y forales es muy útil para mandar una señal fuerte. Es que si no está ni el PTS, ni un acuerdo político, ni un intento de ordenar todo esto, se puede convertir en en cualquier cosa, algo completamente descontrolado. 

Hemos analizado con el Gobierno la posibilidad de frenar proyectos eólicos en lugares que eran más conflictivos, estuvimos a punto de llegar a un acuerdo

 

Y en el ámbito político, ¿qué estan haciendo para facilitar esos acuerdos?

Es necesario acelerar el PTS. En ese sentido, el Gobierno nos ha trasladado que está trabajando lo más rápido que puede, pero también nos reconoce que los plazos legales y los trámites van a exigir entre dos y tres años. En esa situación hemos estado analizando proyectos de energía eólica para que echaran el freno de meno en aquellos lugares que fueran más conflictivos, como las zonas de especial conservación. Estuvimos a punto de llegar a un acuerdo hace un mes con el Gobierno, pero no lo logramos. 

¿Entonces?

Hay que reforzar el carril político para mandar una señal clara. Eso es lo que  estamos trabajando y, después, en cada  pueblo, institución a institución, ayuntamiento a ayuntamiento, pues también estamos haciendo un trabajo.

Álava es el territorio más afectado. ¿Cabría plantear un canon medioambiental para compensar?

Se podría valorar. Ahora mismo no sabría cuál podría ser un mecanismo compensatorio. Lo que sí está claro es que es que hay una descompensación clarísima en cuanto a los proyectos de Álava. Hay que equilibrar un poco todo esto porque lo que no puede ser es que el el territorio con menos población, con menor consumo energético, sea sobre la que se cargue todas las tintas del despliegue de energías renovables.

Un mecanismo compensatorio para Álava se podría valorar. Lo que está claro es que hay una descompensación con los proyectos de Álava. Hay que equilibrar esto

 

Se han mostrado también contrarios al gas, pero Euskadi no puede prescindir de su consumo, es una energía de transición necesaria hasta llegar a las renovables.

El gas va a tener papel durante mucho tiempo. Pero también lo va a tener el petróleo. No nos equivoquemos, así como la energía nuclear hasta que se decida llevar adelante el apagón nuclear. La primera energía que se consume en este país es el petróleo. Va a haber que hacer un apagón del gas, pero también va a durar decenios. Entonces está claro que todas las energías que utilizamos van a ser energías de transición. El problema es que cuando se señala una de las energías como energía de transición, parece que algunos lo hacen para fomentar la inversión en ella y hay que seguir aumentando el porcentaje que tiene que tener. Las energías de transición sí, pero en clave de descenso. 

Mikel Otero durante la entrevista

Límites a la eólica, a la fotovoltaica, al gas... ¿No están en contra de todas las alternativas? ¿No les da miedo ser percibidos como contrarios a todo?

Hemos funcionado como avisadores de problemas, de los problemas que podían venir asociados a todo esto. Aunque también diría que menos mal que ha habido algunos partidos como EH Bildu, que ha estado haciendo de correa de transmisión de aquellas cuestiones que eran problemáticas, porque si no, el tipo de desarrollo económico que hubiéramos tenido en este país hubiera sido todavía mucho más salvaje. El fracking no hubiera sido cuestionado. 

Nos ha generado algún problema ser ´avisadores de problemas´, hemos recibido mensajes preguntando por nuestra alternativa, pero las hemos ido poniendo

 

¿Y no es una posición que les deja un poco al margen del mundo económico?

Nos ha generado algún problema. En cierto modo sí hemos recibido algún mensaje preguntando por nuestra alternativa. Pero las hemos ido poniendo. En este caso, con el plan de descarbonización. Es verdad que las soluciones que proponemos nosotros en términos de mercado, para la empresa, no son las que dan más rentabilidad a la inversión. Pero entendemos que hay que compensar la rentabilidad económica con rentabilidad social.

Y eso ¿cómo lo entiende el mundo de la empresa? 

Bueno, creo que ya se nos conoce. Representamos un proyecto político que tiene desarrollo. Ya tenemos diez años de recorrido. Estamos gobernando en 120 ayuntamientos, con lo cual esto nos obliga a tener una relación con todos los sectores económicos del país. Además, estuvimos gobernando en la Diputación de Gipuzkoa. 

¿Mantienen un contacto fluido con los agentes económicos?

Nosotros también tenemos todo un plan de contacto con los agentes sociales y con los agentes económicos del país. Venimos de los sectores más cercanos a la movilización popular. Y esa fuerza la seguimos manteniendo. Pero somos conscientes de que el país no se mueve solo con eso. El país también se mueve con otro tipo de agentes. Por eso hemos ido abriendo relaciones y creo que a día de hoy están completamente normalizadas. 

No sé cuánto de miedo o de fantasma puede quedar, pero yo entiendo que a día de hoy no hay mucha gente que nos vea como al ´coco´

 

¿Y notan un cambio en la percepción?

Desde el partido, también desde los propios canales institucionales, estamos promoviendo constantemente contactos, encuentros con agentes económicos. Vamos a visitar lugares, pedimos que vengan a contar sus planes. No sé cuánto de miedo o de fantasma podía haber o puede quedar, pero yo entiendo que a día de hoy no hay mucha gente que nos vea como al ´coco´. Por lo menos yo no lo percibo.

Los Fondos Europeos van a jugar un papel clave en la transformación energética. Su grupo parlamentario ha reclamado al Gobierno más transparencia, más participación. 

Es que requiere un debate estratégico. Sería necesaria una oficina, un lugar donde pensar y tomar esas decisiones que van a trascender a gobiernos y generaciones. Lo que estamos planteando es que no vale con que lo hagan los gobiernos. El propio reglamento europeo que dice cómo hay que hacer, habla de que tiene que haber una participación social. El acuerdo tiene que ser amplio. Y en el modelo vasco no se ha abierto ese abanico, no se ha hecho una reflexión estratégica compartida con el resto de agentes políticos y sociales del país. Se ha partido una iniciativa de las administraciones principales del país, gobernadas ahora por el PNV. Con lo cual, el PNV ha hablado con el PNV y después han podido hablar directamente aquellas empresas que tienen contacto directo con él. 

Para los Fondos Europeos, el PNV ha hablado con el PNV y después han podido hablar directamente aquellas empresas que tienen contacto directo con él

 

En la comparecencia de la semana pasada del consejero Azpiazu sobre este tema, insistió en conocer el control de los proyectos que se realizarán en Euskadi con el dinero de Europa ¿Le preocupa ese punto?

Hay una duda muy importante que no se ha respondido. Ahora va a llegar muhco dinero de Europa a través del Estado. Llegará directamente a través del Gobierno central o por transferencias al Gobierno vasco. Y en ese contexto surgen dudas imporantes. Por ejemplo, la gigafactoría de Basquevolt podría recibir inversiones, pero de quién va a ser el control, quién va controlar ese proyecto, quién estará en el consejo de administración. Será e Gobierno vasco o el central. No lo sabemos y son incertidumbres importantes que condicionan directamente el arraigo de los proyectos.