El PNV suscribió ayer su primer portazo al Gobierno de coalición de Pedro Sánchez con su voto en contra a la reforma laboral, pero ambas partes amortiguaron el golpe de tal forma que el partido que dirige Andoni Ortuzar salió del debate en el Congreso sin perder ni un ápice de su manto de socio de referencia del Ejecutivo dentro del ahora maltrecho bloque de investidura.

La reforma salió adelante por una mayoría terriblemente ajustada -175 a favor frente a 174 no- y después de una surrealista votación de infarto en la que el error de un diputado del PP, que votó a favor, salvó finalmente la validación del acuerdo de la Mesa de Diálogo Social, ya que los dos diputados de UPN rompieron finalmente la disciplina de partido y votaron en contra. 

El PNV negoció hasta el último minuto su voto. El propio Esteban desveló que se mantuvieron conversaciones hasta primera hora de la mañana con llamadas cruzadas entre Pedro Sánchez y Andoni Ortuzar. No se llegó al acuerdo, pero el PNV rebajó el perfil de su negativa a la reforma marcando distancias con los otros partidos que conforman el bloque de investidura y que votaron en contra. ERC y EH Bildu.

Y así lo reconoció  la propia ministra de Trabajo Yolanda Díaz,  que ya en su primera intervención en el Congreso para defender la reforma, entre los agradecimientos a todos los partidos que votaron ayer la convalidación del acuerdo entre la patronal, el Gobierno y los sindicatos CCOO y UGT,  -una amalgama tan extraña como para incluir a Cs, Más País, PDeCAT, Compromís o a UPN- citó también al PNV, del que elogió por haber  "discutido de contenidos, ha sido serio en el debate y le doy las gracias". No nombró la ministra a ningún otro partido de los que votó en contra.

El portavoz del PNV, por su parte, Aitor Esteban, fue contundente en el rechazo al "chantaje" de la patronal, y criticó la falta de valentía del Gobierno al plegarse a las exigencias de los empresarios de no cambiar una coma y rechazar introducir en la norma la prevalencia de los convenios autonómicos frente a los estatales. 

Pero, a  renglón seguido, en un claro ejercicio de equilibrio,  señaló que el PNV también reconocía las bondades de la reforma. Así, Esteban definió como "positivas" algunas de las medidas contempladas en la normativa que después rechazó, como el impulso a la contratación indefinida, la regulación de la figura contractual fija-discontinua, los mecanismos de reducción de la temporalidad o la recuperación de la ultraactividad, o la regulación de los centros especiales de empleo o de la Formación en alternancia.

Una de cal y otra de arena,  que el propio lehendakari también secundó . "Puede estar en la buena dirección", señaló Urkullu, pero tiene una "carencia" que es "el respeto al sistema vasco de relaciones laborales". Y confió en que "si hoy no puede ser", se pueda dar "en el próximo futuro".



Salvada la reforma, aún a pesar de los nacionalistas, a las relaciones del PNV con el Gobierno Sánchez le quedan mucho recorrido en el que ambos necesitan que sean fluidas.

Por un lado, quedan transferencias pendientes que los nacionalistas presionan para que se materialicen cuanto antes. Para empezar el Ingreso Mínimo Vital (IMV), transferencia que el propio Ortuzar ha marcado como una auténtica línea roja: Si no se consigue "se va todo al carajo", ha dicho. 

Por otro lado, al Gobierno de coalición le interesa reconducir cuanto antes los puentes con los que hasta ahora eran sus socios tradicionales, el bloque de investidura, entre los que el PNV es esencial, consciente de que las próximas votaciones no pueden depender de partidos como Ciudadanos.

Al igual que el PNV, EH Bildu tampoco se cierra seguir manteniendo la senda del acuerdo con el Gobierno: "No mantendremos una actitud obstruccionista, ni vamos a tumbar leyes con independencia de su contenido", garantizó la portavoz de la coalición abertzale en el Congreso, Mertxe Aizpurua, subrayando que la intención de EH Bildu es que la legislatura continúe y lo haga "desde la izquierda y con valentía".

CCOO amenaza con dejar la Mesa de Diálogo Social vasca

El hecho de que la reforma haya salido adelante con el voto en contra del PNV puede tener, sin embargo, consecuencias en Euskadi sobre la Mesa de Diálogo Social Vasca. 

CCOO de Euskadi ha pedido el aplazamiento de la próxima reunión de la mesa general de diálogo social  tras el voto en contra del PNV, con el fin de analizar "los términos" de su participación en este foro.

Para el sindicato que dirige Loli García este voto en  contra supone "la enmienda a la totalidad que supone al proceso de diálogo social estatal y sus logros".

"CCOO de Euskadi no comparte las reticencias del PNV para no apoyar la reforma laboral. En este sentido, recuerda al PNV que la no presencia del sindicalismo nacionalista en el diálogo social responde a una estrategia de negación de dicho espacio, tanto en Euskadi como en España", ha añadido.

A su juicio, "alegar esa incomparecencia del sindicalismo nacionalista donde no quieren participar es una excusa del PNV para evitar la confrontación con ELA y LAB".