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El TAV parece no llegar a Euskadi nunca y, tras el último informe emitido por el Tribunal de Cuentas Europeo, las previsiones son aún más nefastas.

Tras décadas de retrasos, una inversión millonaria y la vista puesta en 2030 para su entrada en funcionamiento, el informe es tajante: "El plazo de finalización de 2030 para la red básica no se cumplirá debido a nuevos retrasos"

Como indica el informe, el año de apertura estimado en su momento era 2010, pero lo cierto es que nada tiene que ver con la realidad. 

En el informe publicado en 2020, ya apuntaban al 2023 como año de entrada en funcionamiento y ahora, a fecha de noviembre de 2025, ya se menciona 2030, aunque los promotores del proyecto apuntan a 2035 como fecha de finalización

Es decir, después de la última revisión, serán 20 años de retraso respecto a los planes originales. 

De los ocho megaproyectos de transporte que aparecen analizados en este informe, la 'Y vasca' el segundo que más atrasos registra, solo por detrás del Canal Sena-Norte de Europa, que suma 22 años de retraso. 

Coste adicional de más de 2.000 millones

Una infraestructura de tal calado lleva detrás una inversión millonaria que se ha disparado respecto a las estimaciones iniciales. 

Según la memoria del Tribunal de Cuentas Europeo, la estimación inicial del coste, en valores de 2019, fue de 4.675 millones de euros, mientras que en la estimación revisada la cifra se eleva a los 6.888 millones de euros, lo que supone un aumento del 47%

Así, la 'Y vasca' acumula unos 2.200 millones de sobrecostes que, podrían ser aún más en un futuro. 

Con todo ello, el Tribunal de Cuentas Europeo reafirma que, con la actualización de 2025, la probabilidad de que la infraestructura esté plenamente operativa para 2030 es "baja". 

Asimismo, la probabilidad también es "baja" para que la IET (Infraestructura emblemática de transporte) y su infraestructura de enlace estén plenamente operativas para dentro de cuatro años. 

Estado de la estación de tren de Donostia a principios de 2025. EFE

Los problemas se extienden a Europa

Esta no es una situación aislada de Euskadi, sino que se extiende a otros proyectos de infraestructuras de transporte de otras partes de Europa, que tampoco verán cumplir los plazos establecidos. 

Como se explica, la Red Transeuropea de Transportes (RTE-T) es la columna vertebral de la red europea de transporte por carretera, ferrocarril, vías navegables interiores, mar y aire. 

Esta red incluye varios megaproyectos que "son fundamentales para colmar las lagunas en la red, eliminar los cuellos de botella y facilitar la movilidad transfronteriza". 

De esta forma, proyectos como Rail Báltica, el canal Sena-Norte o el túnel de base del Brennero —enmarcados dentro de la Red Transeuropea de Transportes— también se van a ver demorados. 

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