Los autónomos viven una situación insostenible. La presión fiscal que ahoga a los trabajadores por cuenta propia aboca a muchos de ellos a bajar la persiana de sus negocios.
Euskadi, por ejemplo, ha perdido en la última década 7.500 autónomos solo en el sector del comercio. La falta de relevo generacional y la imposible competencia con las grandes cadenas hace que el pequeño comercio desaparezca de nuestras ciudades.
Los autónomos reclaman una bajada "inmediata" de impuestos y se quejan del "profundo desequilibrio" que existe entre lo que pagan los autónomos y las grandes empresas. "No puede ser que una persona que trabaja sola pague proporcionalmente más impuestos que empresas multimillonarias", denunciaba hace unos meses el presidente de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA España), Eduardo Abad.
Cuota cero el primer año
El pasado viernes, el vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras del PP, Juan Bravo, mantuvo un encuentro en Bilbao con representantes de asociaciones de autónomos del País Vasco.
Desde el PP han dejado clara en numerosas ocasiones cuál es su postura al respecto y apuestan por la bajada de impuestos y disminuir la carga burocrática para simplificar la vida diaria del autónomo.
"En el impuesto de la renta es necesario un par de cuestiones. En primer lugar, deflactar la tarifa de IRPF, es decir, que el efecto de la inflación se rebaje para que no tengamos que pagar más impuestos. Eso es, en general, pero en el caso de los autónomos con mayor incidencia y favorecer, de alguna manera, el tema de la de la inversión, favoreciendo todo lo que pueda ser la libertad de amortización o las deducciones para facilitar todo lo que es inversión", señala Bravo a Crónica Vasca.
Además, los populares también reclaman al Gobierno de Sánchez que aplique —como ya se hace en otros países europeos— el llamado IVA franquiciado. "Esto supone una oportunidad para aquellos que facturan hasta 85.000 euros para que no tengan que repercutir el IVA y, por tanto, puedan jugar con un margen".
Asimismo, no hay que olvidar a los autónomos primerizos. "Para los que empiezan, defendemos que el primer año la cuota sea cero. Es decir, tenemos que conseguir que haya más voluntad, sentimiento, interés emprendedor en los que son jóvenes y no tan jóvenes. El segundo año, si tus ingresos están por debajo del salario mínimo interprofesional, también cuota cero", indica Bravo.
Brindar seguridad
El vicesecretario también hace hincapié en la necesidad de crear una "red de seguridad" en momentos difíciles, como puede ser una baja, enfermedad o cese de actividad.
"Cuando alguien padece una enfermedad grave, los 60 primeros días tiene que seguir pagando la cotización, pero si no está trabajando porque no puede, no tiene esa respuesta o, cuando el autónomo cesa su actividad y es mayor de 52 años, no se puede acoger al régimen de los 52 años de la prestación por si le hiciese falta", explica.
Ante este panorama, Bravo insiste en la importancia de que existan una serie de políticas en el ámbito social para dar seguridad a los autónomos. "No olvidemos que son prácticamente 3,5 millones de personas las que se juegan el tipo cada día abriendo la persiana, empezando o continuando con su actividad y creemos que todo eso hay que cubrirlo".
Juan Bravo
Reducir el papeleo
Otro de los asuntos que pone piedras en el camino a este colectivo es la excesiva burocracia. En este sentido, Bravo pone el ejemplo del kit digital —una ayuda que ofrece el Gobierno de España— y la queja de mucha gente que "ha tenido que reunir más papeles o con casi mayores costes que la propia ayuda que iba a recibir".
Algo que valoran como una "buena" medida, creen que "no puede quedar trasladado a papeles". "Las administraciones tenemos la obligación de que cuando ideamos las ayudas para el inicio, estén vinculadas a hacérselo lo más fácil posible. No puede ser que para solicitar una ayuda de este tipo, todo sean papeles y, en muchos casos, documentación que ya disponen las propias administraciones".
Asimismo, a la hora de recortar trámites, también proponen reducir el número de declaraciones de cuatro a dos y, para los que empiezan, solamente una.
"Empiezas ahora tu actividad y hasta el año que viene, en enero, no tendrías que presentar ninguna declaración. Entendemos que cuando uno empieza no gana y lo que hace es no parar de trabajar e intentar buscar mercado para hacer tu actividad rentable. Olvídate de la administración, trabaja todo el año y hasta el año que viene no tienes que pasar por Hacienda", señala.
