Es ineludible hablar de los escándalos que sacuden al Gobierno de Pedro Sánchez. Hace solo una semana hablábamos aquí del impacto del caso Zapatero en Euskadi. Y esta semana hemos sabido que esas presuntas cloacas del PSOE investigaban supuestamente a los enemigos del propio Ejecutivo.
Estos casos abochornan a la ciudadanía en general, a la izquierda en particular y también a muchos miembros del Partido Socialista, por ejemplo aquí, en Euskadi, porque el PSE nada tiene que ver con estos manejos y, de hecho, algunos socialistas se llevan las manos a la cabeza.
Más allá de las opiniones, hoy queremos centrar el análisis en por qué PNV y Bildu, ambos socios de Sánchez en Madrid, tienen unas posiciones tan distintas en lo que respecta a la necesidad o no de convocar elecciones generales.
El PNV no para de pedir comicios generales porque le interesa separar todo lo posible esos comicios generales de las municipales y forales del año que viene. La posibilidad de súperdomingo electoral en mayo del año que viene, haciendo coincidir las generales, locales y forales, es algo de lo que el PNV quiere huir por la polarización que habría entre el centro derecha y Sánchez.
Creo, por tanto, que el propio interés electoral es lo que está detrás de esas peticiones de Aitor Esteban de que se celebren generales pese a que, como todo el mundo sabe, el PNV no se vaya a sumar en ningún caso a una moción de censura de PP y Vox contra Sánchez.
A Bildu, en cambio, le interesa todo lo contrario. Les interesa que Sánchez continúe todo lo posible en el poder, de manera que esas generales sean cerca de las municipales y forales. Arnaldo Otegi parece el más fiel socio de Sánchez. Y ya ha pedido una agenda plurinacional para lo que queda de legislatura.
Es lógico que las elecciones generales sean en otoño porque el Gobierno está paralizado, no puede legislar porque carece de apoyos y todos estos escándalos sólo siembran más sospechas que se lo ponen aún más difícil
Es evidente que a Bildu le interesa esto para que la izquierda se vaya erosionando todavía más y para intentar recoger mucho voto en Euskadi que podría ser normalmente para el PSE tanto el año que viene como en las elecciones vascas, las más importantes para ellos, del año siguiente.
A Bildu también le interesa que se hable de plurinacionalidad, poner el foco en reclamar cesiones a Sánchez desde el punto de vista territorial. Unas cesiones que el PNV, que es el que las viene negociando con el Gobierno, como siempre, no ve posibles ahora mismo.
Dos posturas dispares, en suma, sobre las elecciones generales. Y lo que está detrás, evidentemente, son sus propios intereses electorales y partidistas.
Si me preguntan, yo también diría que es hora de que haya elecciones generales, de que hable la gente, no sé si ahora, en verano o en otoño. De hecho, creo que serán precisamente en otoño. Es lógico que lo sean porque el Gobierno está paralizado, no puede legislar porque carece de apoyos y todos estos escándalos sólo siembran más sospechas que se lo ponen aún más difícil.
Pero mis apuestas importan poco o nada. Lo que importa es entender por qué Bildu y PNV adoptan una estrategia tan diferente sobre esta cuestión.
