La histórica visita del papa León XIV al Congreso de los Diputados, en donde este lunes se ha dirigido a las dos cámaras de la soberanía popular, ha dejado imágenes inéditas para el parlamentarismo español y, también, para los diputados vascos con escaño en Madrid.
Entre las más llamativas, la participación activa de los parlamentarios de EH Bildu y de su portavoz, Mertxe Aizpurua, que pese a llevar años defendiendo la laicidad del Estado en su programa político, no han querido perder la oportunidad de estrechar la mano del papa o participar de la larga ovación de más de siete minutos de aplausos con la que el Congreso cerró la intervención del jefe del Estado vaticano.
Bildu lleva años abogando por la laicidad y la separación total entre la Iglesia y el Estado. Pero una cosa es el programa y otra, la visita de León XIV a España. Y su presencia también es un gesto.
Porque la formación liderada por Arnaldo Otegi no ha participado del plantón que otras formaciones como Podemos o el Bloque Nacionalista Galego (BNG) han hecho a esta visita del sumo pontífice al parlamento español.
Tampoco han querido tener un perfil discreto en las filas de la formación abertzale. Aizpurua estaba, en el salón de los pasos perdidos del Congreso, en la línea de portavoces parlamentarios que saludó y estrechó las manos de Prevost a su llegada al palacio de la Carrera de San Jerónimo.
El gesto de Aizpurua con el Papa es un gesto más de la institucionalidad que EH Bildu ha ido adquiriendo en Madrid durante los últimos años, con participación activa en las reuniones con el presidente del Gobierno en La Moncloa o en actos de gran simbolismo político como esta visita oficial del líder de la Iglesia Católica.
“La laicidad es imprescindible”
En su programa electoral de las elecciones generales de noviembre de 2019, Bildu abogaba por la laicidad como parte del proyecto jurídico y político de Euskal Herria.
“La laicidad es imprescindible para construir cualquier sociedad totalmente democrática, y es trabajo de las administraciones públicas actuar en esa línea”, exponía el partido.
“La laicidad distingue las instituciones públicas y las prácticas ligadas a todas las religiones, limitando la religión al ámbito privado, particular o colectivo de las personas. Y por tanto, el quehacer de las administraciones públicas es respetar y garantizar la libre actitud de las personas hacia las religiones y asegurar que las actividades que se desarrollan en el ámbito privado lleven a cabo los principios democráticos”.
Hace siete años, Bildu también consideraba “imprescindible” la diferenciación entre las instituciones públicas (como el Congreso de los Diputados) y las diferentes confesiones religiosas.
“De ese modo, es necesario limitar la religión al ámbito privado, mientras las instituciones defienden los intereses de la sociedad civil por sobre los intereses particulares de los creyentes”.
Otegi con la camiseta del Athletic en Bilbao.
En la práctica, Aizpurua y los suyos abogaban por eliminar el simbolismo religioso de todos los edificios y actos de carácter público y se comprometían, durante su periodo de representación pública, a “no participará en actos de carácter religioso”.
La visita del Papa a la Cámara Baja no es, ciertamente, un acto religioso pero sí que colisiona con el principio de laicidad que defiende EH Bildu en relación con los poderes públicos y la religión como algo circunscrito al ámbito privado.
El Papa visita el Congreso como Jefe de Estado de El Vaticano pero dirige un mensaje eminentemente moral a sus señorías.
“Sacar la religión de las escuelas”
El programa electoral de Bildu para las elecciones vascas del año 2024 es menos ambicioso en materia de laicidad que el presentado cinco años antes para los comicios generales. En este último compromiso con sus electores, Bildu se comprometía a que a tres medidas concretas.
Por un lado, que los centros escolares, en la medida en que son espacios públicos, “no recibirán ayuda económica para disponer en ellos espacios culturales correspondientes a cualquier religión”.
Por otro lado, abogaba directamente por “sacar la religión de los currículums básicos y eliminar las ayudas económicas”.
Y, por último, “garantizar el conocimiento en torno a las diferentes religiones del mundo, con una perspectiva científica y crítica siempre diversa, inclusiva y sin dogmas”.
En su discurso ante las Cortes, el Papa defendió la enseñanza de la religión en las escuelas. “También las instituciones educativas ocupan un lugar decisivo en esta tarea”, explicó.
“En ellas, las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse sobre el sentido de la vida y la dignidad de cada persona. Por eso, muchos padres deseosos de que sus hijos aprendan a relacionarse, a pensar con espíritu crítico y a adquirir valores sólidos, depositan en ellas grandes esperanzas, como valiosas aliadas en su educación. Esta colaboración ha de respetar siempre el derecho primario e inalienable» de los padres a «elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas”.
