Osakidetza es uno de los grandes retos del Gobierno vasco. La gran apuesta, en lo que va de legislatura, del consejero Alberto Martínez ha sido la puesta en marcha del Pacto de Salud, un acuerdo "estratégico" para transformar y mejorar el sistema vasco de salud.
Sin embargo, desde hace un tiempo, otro conflicto golpea a la sanidad en España. La petición de un estatuto marco propio por parte de los médicos ha provocado varias huelgas en los últimos meses que también han afectado a Euskadi.
Las listas de espera quirúrgicas, por consiguiente, ya se sitúan en un promedio de 78 días con traumatología, otorrinolaringología y urología como las especialidades más afectadas.
Para intentar paliar la situación, el departamento de Salud del Gobierno vasco anunció en el mes de abril la posibilidad de derivaciones puntuales a centros privados con el fin de descongestionar la sanidad pública.
Mientras, el Gobierno vasco lleva meses insistiendo en que la pelota está en el tejado de Ministerio de Sanidad y emplaza a la ministra Mónica García a que negocie.
El consejero de Salud, Alberto Martínez
Otoño caliente
En paralelo, esta misma semana, se ha producido un acuerdo entre Osakidetza y el Sindicato Médico de Euskadi (SME) con mejoras para el colectivo médico, al que el resto de sindicatos no se han sumado porque consideran que "excluye" a otros profesionales sanitarios y porque "no hay novedades".
Desde el Ejecutivo vasco, defienden el acuerdo porque aseguran que es bueno tanto para los profesionales como para la ciudadanía y apuntan directamente como la causante del problema a la ministra García.
"El motivo de la huelga continua y sigue sin solucionarse porque el Ministerio de Sanidad sigue negándose a retirar el estatuto marco y a negociar una alternativa razonable", señalaba la portavoz vasca María Ubarretxena.
Los sindicatos ya venían avisando de que si el asunto no mejoraba, las huelgas continuarían después del verano.
Y, en el caso de Euskadi, pese al acuerdo que Osakidetza y el SME han alcanzado, el sindicato ha advertido de que, si a partir de septiembre se mantienen las huelgas en toda España, también las convocarán aquí.
Con todo ello, las previsiones no parecen ser buenas y el panorama sanitario no augura tranquilidad. Si el asunto del estatuto marco continúa enquistado como hasta ahora, los paros en la sanidad pública volverán a ser una realidad tras el periodo estival.
