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En enero, los Gobiernos vasco y central acordaron, entre otras, transferir la competencia de Salvamento Marítimo a Euskadi y, a partir del 1 de octubre, se hace efectiva.

Un día antes de que se haga efectivo el traspaso, CSIF, CCOO y SSM han rechazado esta transferencia porque, según han señalado en un comunicado, Salvamento Marítimo es un servicio público de "referencia en Europea" y a partir de mañana se "debilita la capacidad de respuesta ante emergencias y se abre la puerta al desmembramiento del modelo estatal".



"Cuando una vida está en peligro en el mar lo último que necesita el sistema es más fragmentación, más organismos y más dificultades de coordinación", han asegurado.



Han mostrado su preocupación por el impacto que esta transferencia pueda tener sobre el centro de coordinación de Salvamento de Bilbao, "sus funciones y el porvenir de su plantilla".



Las tres organizaciones sindicales han trasladado su apoyo a la plantilla y han exigido que cualquier modificación del servicio público estatal garantice los puestos de trabajo, los medios y las capacidades necesarias para mantener un servicio eficaz y coordinado".