Con motivo de los 15 años del cese de ETA, el Gobierno vasco ha emitido una declaración institucional. "Es un día de recuerdo y celebración. Celebramos el final de la espiral de violencia y terrorismo que solo genera dolor, sufrimiento y muerte", ha señalado la portavoz María Ubarretxena.
Al tiempo que ha recordado a todas las víctimas —las asesinadas, secuestradas, coaccionadas o amenazadas— ha celebrado que "desde hace 15 años nadie se siente amenazado por defender sus ideas".
Ubarretxena ha asegurado que la sociedad vasca vive "en paz y convivencia" y ha puesto en valor los "avances normativos, asistenciales y el desarrollo de políticas públicas de Memoria y Derechos Humanos".
Unas políticas que, según ha dicho, "han procurado ayudar a las víctimas a ser reconocidas, visibilizadas y escuchadas". "Nos han permitido, también, ampliar la mirada y reconocer el sufrimiento generado por otras violencias y otro tipo de vulneraciones de los Derechos Humanos", ha defendido.
Aunque ha reconocido que, a lo largo de estos quince años muchos "han asumido el sinsentido de la violencia", ha criticado que todavía "hay quien no lo ha hecho, quien permanece atrincherado en viejos parámetros y mantiene con la sociedad una deuda moral que no prescribe".
Sin mencionar a personas en concreto, la portavoz ha hecho un llamamiento "para que se sumen con valentía, sinceridad y determinación a este camino de fortalecimiento de la convivencia y los valores democráticos".
El diputado foral de Álava, Ramiro González y la alcaldesa de Vitoria, Maider Etxebarria, colocan la placa en recuerdo de Miguel Ángel Blanco / Cedida
Queda camino por delante
"Celebramos los avances sin triunfalismos", ha asegurado porque "hay mucho camino por recorrer".
En este sentido, ha recordado a aquellas personas que "se sienten olvidadas y no pueden superar el trauma" y también de aquellas que "siguen sin ser conscientes de que han sufrido una vulneración de sus derechos fundamentales".
"El Gobierno no las olvida y vamos a seguir trabajando para escuchar y asistir a estas víctimas, para contribuir a que vean cubiertos sus derechos a la verdad, la justicia y la reparación", ha señalado.
La portavoz del Gobierno vasco ha remarcado que la memoria es un "deber social, institucional y político".
"Recordamos el dolor generado, para que se asuma que el recurso a la violencia con fines políticos nunca puede ser el camino. Para que se comprenda que la violencia solo genera más violencia y dolor", ha asegurado.
Además, ha alertado de que esta declaración se aprueba "en un tiempo y contexto global en el que se vuelve a justificar el uso de la fuerza, se banaliza la violencia y se imponen discursos de odio y deshumanización del diferente".
