El rincón medieval ideal para recorrer a pie.

El rincón medieval ideal para recorrer a pie. Flickr

Rutas de Euskadi

El pueblo medieval perfecto para una escapada: las mejores alubias, un puente medieval y un Bien de Interés Cultural

Este rincón es perfecto para aquellos que buscan mezclar la belleza del paisaje vasco con la riqueza del legado medieval en una tarde.

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Euskadi cuenta con decenas de lugares medievales perfectos para ser recorridos rápidamente y a pie en los días más soleados. Pueblos como Balmaseda, en Bizkaia, abren sus puertas al turista con impotentes calles empedradas y patrimonio histórico que reflejan siglos de historia, todo en su casco histórico fascinante.

Aprovechar el buen tiempo que hace para recorrer las calles por distintos lugares ayuda a descubrir joyas únicas a un ritmo tranquilo. La cercanía entre los monumentos emblemáticos vuelve cada rincón en todo un descubrimiento. Su fusión de cultura, historia y gastronomía vuelven a Balmaseda una joya única.

Un lugar de ensueño

Balmaseda es perfecto para aquellos que buscan mezclar la belleza del paisaje vasco con la riqueza del legado medieval en una tarde. Gracias a sus restos medievales y reminiscencias ferroviarias, según explica el portal de turismo Turismo Euskadi, Balmaseda guarda un patrimonio cultural variado y extenso.

Sus rincones envueltos en montañas, bosques y ríos no dejan a nadie indiferente, ofreciendo la posibilidad de poder disfrutar de planes al aire libre, pues, además, es testigo del paso de peregrinos y comerciantes.

Balmaseda fue la primera villa de Bizkaia y la caracteriza el desarrollo de una gran actividad comercial y artesanal. Asimismo, fue el punto de encuentro perfecto de diferentes culturas, "hecho que hoy en día tiene su reflejo en las múltiples tradiciones y festejos que celebra la localidad".

Hoy, esta coqueta villa con mucho que ofrecer sobresale por su amplio patrimonio arquitectónico, cultural e histórico, como sus dos iglesias San Severino, del siglo XV; y la de San Juan, templo gótico en la margen izquierda del Kadagua, que cautiva al visitante.

Merecen una visita, por supuesto, el curioso convento de Santa Clara, así como los palacios de Urrutia y Horcasitas o su famoso Puente Viejo o de La Muza con su torreón. "Esta construcción medieval fue una auténtica aduana, donde se pagaba el portazgo por el paso de mercancías y de personas", subraya la web.

Como las txapelas son un icono de los vascos, no podía faltar a las afueras la fábrica textil del siglo XIX, Boinas La Encartada Museoa, que dedicó la actividad a producir géneros de punto de lana y que ha mantenido intactas su imagen y dotación tecnológica.

Más allá del casco urbano, los amantes de la naturaleza podrán disfrutar de distintos recorridos por el entorno natural, como una de las rutas que lleva a uno hasta la cima del Kolitxa, uno de los cinco montes bocineros de Bizkaia, junto al Oiz, Gorbeia, Sollube y Ganekogorta.