El refugio de Ernest Hemingway.

El refugio de Ernest Hemingway. Visit Biscay

Rutas de Euskadi

El refugio de Ernest Hemingway de 5.000 vecinos, ideal para recorrer en un día: villa medieval del siglo XIV y cuna de pelotaris

Justo cuando obtuvo el Premio Pulitzer de literatura (en el año 1953) fue cuando el viajó por las localidades de Ermua, Exebarria y Markina.

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Euskadi es un lugar que atrae a decenas de visitantes. Quienes se pasan por el territorio vasco siempre lo recuerdan con cariño, como le ocurrió al escritor Ernest Hemingway, quien se enamoró de sus verdes, sus pueblos y de su gente. Un territorio que le dejó huella.

El escritor norteamericano disfrutaba, sobre todo, de San Sebastián, donde acudía siempre que podía desde 1923 hasta 1960, donde nadaba, comía y paseaba. Pero no se centró solo en la capital guipuzcoana, Hemingway guardaba un amor especial por otras localidades.

En una de sus novelas figuran la Bahía de Txingudi, la frontera entre Hondarribia, Irún y Hendaia. Por Irún se pasó en varias ocasiones para entrar a Francia. En París conoció al pintor Ignacio Zuloaga, con quien estuvo en su casa de Zumaia en varias ocasiones.

El refugio de Hemingway

En la década de los 50 acabó en el taller de Pedro Arrizabalga en Eibar y justo cuando obtuvo el Premio Pulitzer de literatura (en el año 1953) fue cuando el viajó por las localidades de Ermua, Exebarria y Markina. De esta última era uno de los personajes de la tercera parte de su novela Islas en el Golfo.

Markina-Xemein, en la provincia de Bizkaia y perteneciente a la comarca de Lea Artibai, es cuna de grandes pelotaris y se enmarca dentro del Camino de Santiago, por lo que, según el portal oficial de Turismo Euskadi, son muchos los peregrinos que pasan por este enclave.

La villa, de carácter medieval, nació en el siglo XIV, y hoy es el resultado de la fusión de dos núcleos de población, como lo son Markina y la anteiglesia de Xemein, ya que la anteiglesia de Zenarruza y la Puebla de Bolibar se desanexionaron en el año 2005.

La localidad de trazado medieval y dividida en tres calles, cuenta con un gran patrimonio histórico, religioso y cultural, como un llamativo casco antiguo con diferentes edificios y construcciones, como el convento e iglesia del Carmen, "en cuya fachada podemos ver una escultura de la virgen y el escudo de la orden de las Carmelitas".

Caben destacar también los palacios Sortalekua (que es el actual consistorio), Andonegi y Ansotegi, la torre Antxia y la antigua Casa Consistorial, entre otros, que "también forman parte del rico patrimonio de la localidad".

Más allá de estos impresionantes edificios, próximos al núcleo urbano hay monumentos que merecen una visita, como el precioso palacio Patrokua, la parroquia de Santa María de la Asunción de Xemein, declarada Monumento Nacional de Euskadi, y la ermita de San Miguel de Arretxinaga, templo hexagonal capaz de enamorar a cada visitate y con un altar formado por tres grandes peñascos.