El pueblo romano perfecto.

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El pueblo romano perfecto para recorrer en un día: termas bajo el suelo y un palacio del siglo XVIII

Se trata de un pueblo curioso que se puede recorrer fácilmente en un día y sin complicaciones.

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En verano, todos tratan de realizar escapadas de fines de semana o de días al extranjero en busca de diversión o de cultura, pero hay quienes no pueden permitirse viajes tan grandes y prefieren quedarse en el territorio vasco disfrutando, durante distintos días o fines de semana, de lugares no tan conocidos y con mucho que ofrecer. Enclaves únicos por descubrir e iconos del territorio.

Este es el caso de Arkaia, un concejo romano de Vitoria, en Álava, a la que los amantes de la historia acuden, pues es un pueblo curioso que se puede recorrer fácilmente en un día y sin complicaciones.

Arkaia, la joya romana idílica

Situado cerca de Salburua, este coqueto rincón fue una ciudad en la época romana. Hace relativamente poco se inauguró un recorrido que permite visitarlo en profundidad, integrado en el entorno del Anillo Verde. Este permite al amante de la historia visitar diferentes puntos del yacimiento y profundizar en la historia con paneles explicativos y recreaciones.

Un paseo que supone una experiencia sorprendente, pues el visitante recorrerá los puntos de interés de Arkaia y podrá observar cómo vivieron los vecinos hace 2.200 años en este enclave arqueológico, uno de los más importantes de la capital vasca.

El mayor referente son las termas de Arkaia, en la entrada del pueblo, que ofrece una conexión inigualable con la naturaleza. Ubicadas en un paraje de una belleza natural asombrosa, se coronan como uno de los mayores tesoros arqueológicos de la zona, por lo que se vuelven una visita obligatoria.

Las termas, de la época del Imperio Romano, permiten observar la construcción de la cotidianidad, de las costumbres de los romanos con respecto al ocio, salud e higiene.

Se trata de un complejo termal enorme que actuaba como centro social y de relajación. Hoy se pueden visitar las ruinas restauradas, unos baños romanos que fusionaban el bienestar con la convivencia y relax.

En las termas, el visitante podrá recorrer las estancias del complejo. Desde el tepidarium, el caldarium y el frigidarium (agua templada, caliente y fría) hasta la observación de la arquitectura romana y sistemas de calefacción por hipocausto. Además, permite disfrutar del conocimiento del funcionamiento del complejo y reflexionar sobre el impacto de las termas en la cultura romana.

Una parada imprescindible para aquellos que disfrutan de los yacimientos y los amantes de la naturaleza. Un legado en Álava que no deja a nadie indiferente y que se vuelve una experiencia totalmente única.