Balmaseda / Flickr

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Rutas de Euskadi

El pueblo más bonito para recorrer a pie y conocer un casco histórico protegido como Bien de Interés Cultural

Este municipio fue la primera villa de Bizkaia y la caracteriza el desarrollo de una gran actividad comercial y artesanal

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Euskadi tiene 251 municipios que merecen ser conocidos. Hay muchos pueblos que pasan desapercibidos pero tienen una historia increíble por descubrir, lo que lo hace perfecto para una escapada de fin de semana.

Dentro de los diversos municipios que rodean a la comunidad vasca, hay uno que destaca por encima de otros por su encanto al recorrer a pie sus calles y la belleza del paisaje. Se trata de Balmaseda, una localidad con un legado medieval en una tarde.

Gracias a sus restos medievales y reminiscencias ferroviarias, según explica el portal de turismo Turismo Euskadi, Balmaseda guarda un patrimonio cultural variado y extenso.

La primera villa de Bizkaia

Asentada en el pintoresco valle del río Cadagua, rodeada de montes verdes y un entorno natural perfecto para paseos tranquilos y rutas de senderismo. Su clima, característico del interior de Bizkaia, ofrece inviernos frescos y húmedos y veranos suaves, evitando los extremos de temperatura y favoreciendo una vida al aire libre sin agobios.

Sus rincones envueltos en montañas, bosques y ríos no dejan a nadie indiferente, ofreciendo la posibilidad de poder disfrutar de planes al aire libre, pues, además, es testigo del paso de peregrinos y comerciantes.

Balmaseda fue la primera villa de Bizkaia y la caracteriza el desarrollo de una gran actividad comercial y artesanal. Asimismo, fue el punto de encuentro perfecto de diferentes culturas, "hecho que hoy en día tiene su reflejo en las múltiples tradiciones y festejos que celebra la localidad".

Hoy, esta coqueta villa con mucho que ofrecer sobresale por su amplio patrimonio arquitectónico, cultural e histórico, como sus dos iglesias San Severino, del siglo XV; y la de San Juan, templo gótico en la margen izquierda del Kadagua, que cautiva al visitante.

Merecen una visita, por supuesto, el curioso convento de Santa Clara, así como los palacios de Urrutia y Horcasitas o su famoso Puente Viejo o de La Muza con su torreón. "Esta construcción medieval fue una auténtica aduana, donde se pagaba el portazgo por el paso de mercancías y de personas", subraya la web.

Como las txapelas son un icono de los vascos, no podía faltar a las afueras la fábrica textil del siglo XIX, Boinas La Encartada Museoa, que dedicó la actividad a producir géneros de punto de lana y que ha mantenido intacta su imagen y dotación tecnológica.

Vida cultural activa

Más allá del casco urbano, los amantes de la naturaleza podrán disfrutar de distintos recorridos por el entorno natural, como una de las rutas que lleva a uno hasta la cima del Kolitxa, uno de los cinco montes bocineros de Bizkaia, junto al Oiz, Gorbeia, Sollube y Ganekogorta.

La vida cultural es activa para su tamaño: la Semana Santa viviente, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, junto a mercados medievales, eventos musicales y representaciones teatrales, marcan el ritmo de un calendario festivo que fomenta la participación vecinal y el sentido de comunidad.