Músicos callejeros tocando. Freepik
Joseba Larrinaga, vecino: "El sonido es más voluminoso dentro de casa que a pie de calle; es una auténtica tortura"
Mientras algunos vecinos se quejan de la música callejera, otros discrepan y denuncian un "doble rasero".
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El debate sobre la molestia que causarían algunos músicos callejeros a los vecinos continúa en Bilbao. No es reciente, ya que hace unos años, la Defensoría del Pueblo de Euskadi (Ararteko) recomendó limitar el volumen de las actuaciones callejeras después de las quejas vecinales, pues en las zonas del centro de la villa algunos vecinos creen que es insostenible. Ahora, la nueva Ordenanza de Terrazas del Ayuntamiento de Bilbao podría afectar más a la actividad de los artistas a pie de calle.
Según aseguró el vecino Joseba Larrinaga para Radio Bilbao en su artículo Músicos callejeros de Bilbao alertan: “Nos sacaría del panorama cultural de la calle”, el sonido "es mucho más voluminoso dentro de casa que a pie de calle" y expresaba que es una "auténtica tortura" cuando se repiten los mismo temas durante muchas horas.
"Hay quienes tocan hora y media, dos o incluso tres horas seguidas, y cuando vas a hablar con ellos la respuesta no siempre es positiva", añadía mientras pedía más control sobre este tipo de actuaciones y que estas no se solapen con otros eventos.
Doble rasero
Una visión con la que la Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao discrepaba, ya que denunciaba un "doble rasero". Su presidenta, Alaitz Argandoña, cuestionaba que, mientras el consistorio se decanta por los macroeventos patrocinados, endurece las condiciones para la música de barrio. "Es un paso más hacia el Bilbao de postal que se quiere vender de cara al turismo", exponía para la radio.
A raíz de la nueva Ordenanza de Terrazas se fundó la plataforma SOS Bilboko Kaleko Artistak para expandir la información y considerar las medidas que pueden adoptar los músicos para hacer frente a las limitaciones.
Hasta ahora, los músicos callejeros se regían por la antigua Ordenanza de Espacio Público y se limitaban a cumplir ciertas medidas para tocar música. Actuaban entre las 10.00 y las 15.00 horas y entre las 17.00 y las 22.00 horas de lunes a domingo, tocaban en una zona en concreto un máximo de 45 minutos y luego viajaban a otras partes de la ciudad para mostrar su talento.
Asimismo, tenían prohibido situarse en zona de terrazas, así como rebasar los 70 decibelios a una distancia de cinco metros, y tenían que evitar molestar a los peatones o evitar impedir el tránsito y la actividad comercial. Algunas de estas medidas se mantendrían con la nueva ordenaza, pero otras afectarían más a los artistas.
El borrador incluye varias limitaciones que afectarían a los artistas, como el uso de los amplificadores en la vía pública o la prohibición de actuar en zonas más transitadas. Otra de las medidas es que los grupos deben estar formados por un máximo de tres personas y no pueden actuar en Aste Nagusia si no cuentan con la autorización del ayuntamiento. El borrador añade otras limitaciones, como un refuerzo de los controles sobre los tiempos y ubicaciones.