Ya ha pasado un año. El 28 de abril de 2025 sobrevino un apagón eléctrico hasta ese día inédito en la historia de Euskadi y del resto de España. Todo el país se quedó din luz. Apagados. Era imposible no recordar la pandemia del coronavirus, salvando las distancias, por lo insólito de la situación.
Personas atrapadas en ascensores, coches que no podían salir de los garajes, empresas que enviaban a sus trabajadores a casa, colegios que tenían que cerrar, semáforos que no funcionaban...
Y así, un sinfín de problemas de lo más variopinto que afectaron a todos los ciudadanos sin excepción. Sólo los hospitales, los aeropuertos y algunas empresas, por contar con generadores propios de emergencia, se salvaron de esas horas con tintes de distopía.
Todo ello ocasionó, claro está, pérdidas multimillonarias para las empresas y los ciudadanos de esta comunidad y de todo el país. Sobre todo, para la industria vasca, que representa el 53% del consumo eléctrico en Euskadi.
Nuevamente, como en la pandemia, quedaban al descubierto las sólidas fragilidades de la sociedad actual, tan dependiente de la tecnología y tan segura de sí misma que no espera grandes contratiempos... hasta que llegan
Nuevamente, como en la pandemia, quedaban al descubierto las sólidas fragilidades de la sociedad actual, tan dependiente de la tecnología y tan segura de sí misma que no espera grandes contratiempos... hasta que llegan.
En Euskadi, pasadas las ocho y media de la tarde de aquel 28 de abril, aunque en cada lugar variaron los tiempos, la luz y, con ella la normalidad, volvían para quedarse.
Ahora, 365 días después, aquel sorprendente apagón sigue sin una explicación plausible. No hay responsables. Nadie ha pagado por ello. Las miradas dirigidas a Red Eléctrica se han quedado en eso, miradas reprobadoras, pero no efectivas. Sin sanciones. Sin respuestas, en suma.
No es de extrañar que haya quien pida explicaciones. Este lunes, como recogía Europa Press, la Unión de Consumidores de Euskadi, ConsumES, ha solicitado a Red Eléctrica la publicación íntegra de todas las llamadas y comunicaciones operativas del día del apagón, así como de las jornadas previas, para aclarar las causas reales del incidente y determinar si fue previsible y evitable.
Los representantes de las instituciones dejan entrever que se han hecho los deberes para que no haya apagones similares en España. Pero también lo vivido hace un año parecía imposible y sucedió, como todos recordamos.
