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El Ayuntamiento de Lekeitio podrá mantener los dos próximos veranos el cierre al aparcamiento (salvo a los residentes) en el centro del municipio gracias a la lentitud judicial. El polémico modelo ha sido anulado (ya por segunda vez), por el Tribunal Superior vasco pero el Consistorio, gobernado por EH Bildu, ha recurrido y el asunto queda ahora en manos del Tribunal Supremo.

Los plazos del Supremo juegan en favor del ayuntamiento. Primero debe admitirse a trámite el recurso contra la anulación del cierre del aparcamiento, un trámite que suele requerir un año, según fuentes jurídicas. En caso de que lo admita, el Supremo suele tardar al menos otro año para resolver.

La otra opción es que el Supremo confirme la sentencia del Superior, pero entonces el asunto también puede demorarse. Ello obligaría a elaborar una nueva ordenanza municipal.

Como ha informado este blog, una sentencia del alto tribunal vasco, dictada el pasado 11 de marzo, aunque de manera bastante farragosa, consideró “discriminatorio” el modelo por permitir el uso a vecinos de localidades cercanas y no a cualquier conductor de otros municipios. Derogaba 13 de los 16 artículos de la ordenanza aprobada por el ayuntamiento vizcaíno.

En cambio, no avalaba que se trata de una ilegalidad entre residentes y veraneantes, que fue el motivo principal de la demanda presentada por dos vecinas afectadas.

A principios de abril, el Ayuntamiento de Lekeitio presentó un escrito al Tribunal Superior en el que pedía una “aclaración” por las “imprecisiones y alguna aparente contradicción” del fallo.

En un auto dictado el pasado 6 de mayo, la Sección 1 de lo Contencioso Administrativo del Superior reiteró que esta medida es una “infracción del derecho de igualdad” y culpaba al Consistorio de querer cambiar su sentencia.: “Lo que se pretende no es la aclaración de un concepto oscuro o impreciso; tampoco la subsanación de una omisión, sino lisa y llanamente la revisión de la mencionada declaración de nulidad”.

Señal de parking / PIXABAY

El auto judicial aludía a la nueva ordenanza que se debe elaborar, tras la anulación de la norma actual, y deslegitima los anuncios del Ayuntamiento de mantener las restricciones este verano.

“No vienen, ahora, al caso, las intenciones declaradas por el Ayuntamiento “post sentencia” o el examen de las posibles alternativas a la regulación anulada”.

Pese a todas las dudas jurídicas, en abril el Ayuntamiento ya había abierto el plazo para que los vecinos de Lekeitio soliciten la tarjeta que les permite aparcar en el centro desde el 10 de junio al 13 de septiembre.

Con la sentencia del Superior de marzo pasado, el alcalde Ander Aldazabal (EH Bildu), había afirmado públicamente que “estamos muy contentos” porque la “Justicia nos ha dado la razón y dice que la ordenanza está muy bien”. De hecho, aseguró que las restricciones “se mantendrán igual este verano, pero solo para los residentes”.

En una clara contradicción, la pasada semana anunció que recurrirán la sentencia que les había dado la razón (según el alcalde), y que además podrán aparcar en el centro también los vecinos de localidades cercanas como hasta ahora. El recurso les permite sortear la anulación de las restricciones al aparcamiento hasta que se pronuncie el Tribunal Supremo.

El polémico modelo de aparcamiento implantado en 2024 ya fue anulado por vez primera, hace más de un año, por el alto tribunal vasco. Entonces fue por motivos formales: se declararon ilegales los decretos de alcaldía que avalaron el nuevo sistema, por no haberlos tramitado a través de una ordenanza y por la falta de competencias del alcalde para ordenar el modelo, sin entrar en el fondo del asunto.

Ello obligó a que el Ayuntamiento anunciara que iba a devolver el importe de las multas impuestas durante el verano de 2024 aunque solo si los afectados las reclamaban.

Como era previsible, el Ayuntamiento de Lekeitio ha recurrido ante el Tribunal Supremo la anulación del polémico modelo que cierra el aparcamiento en el centro en verano a los no residentes, incluidos los que tienen una segunda vivienda.

La maniobra juega con la lentitud judicial: el Supremo no decidirá si admite el recurso antes de un año y, si lo hace, la decisión requerirá otro año más. En caso de que el Supremo avale la anulación., el ayuntamiento deberá elaborar otra ordenanza.

Todo ello permitirá seguramente que las restricciones continúen los dos próximos veranos. O sea, nos podemos plantar hasta 2028 con un modelo que podría haber estado funcionando de manera ilegal cuatro años. Que alguien lo explique.

El pueblo de Lekeitio. iStock

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