El delantero de la Real Sociedad, Mikel Oyarzabal.

El delantero de la Real Sociedad, Mikel Oyarzabal. @brfootball vía Instagram

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Mikel Oyarzabal (29 años), futbolista: "Me han inculcado que el talento sin trabajo y esfuerzo no sirve para nada"

Con sus números 21 y 10 bordados en el pecho, Oyarzabal ha hecho historia al conseguir encajar cinco goles igualando, de esta manera, a las leyendas de La Roja.

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España se acaba de coser su segunda estrella tras vencer a Argentina 1-0 en la Copa Mundial de la FIFA. Un mundial reñido que ha dado mucho que hablar y en el que han sido protagonistas los vascos Unai Simón (al lograr dos récords mundiales), Nico Williams (tras marcar su gol anulado en la final) y, sobre todo, el delantero de la Real Sociedad y de la selección española, Mikel Oyarzabal.

Con sus números 21 y 10 bordados en el pecho, Oyarzabal ha hecho historia al conseguir encajar cinco goles igualando, de esta manera, a las leyendas de La Roja Butragueño y David Villa, quienes lograron las mismas cifras en sus mundiales de 1986 y 2010.

Un carácter firme y tranquilo, esfuerzo y disciplina. Eso es lo que define a una de las estrellas favoritas de este mundial. Sus padres ya se lo inculcaron desde que era tan solo un niño.

La infancia de Oyarzabal

Su trayectoria vital y profesional ha estado marcada por la tranquilidad de vivir en el pueblo guipuzcoano de Eibar, por la discreacción y por la cultura del esfuerzo que se sigue en los momentos más importantes de la vida.

Antes de ser capitán en el equipo txuri-urdin, Oyarzabal fue un niño con mucho que mostrar al mundo. No podía dejar de perseguir el balón en la calle o incluso en casa. Por ello, el delantero explica que se comió muchas broncas, según recoge Diez Minutos en su artículo La infancia más desconocida de Mikel Oyarzabal: "De niño he tenido muchas broncas con mis padres".

"He tenido muchas broncas con mis padres por romper cosas en el pasillo de casa por estar jugando a fútbol. Jugaba en casa, en el parque, en el campo…", recordó el propio jugador para El Español y La Razón. "Mis padres me han inculcado que el talento sin trabajo y esfuerzo no sirve para nada".

En una entrevista con El País Semanal, también lo explico. Es una idea que se le ha quedado para siempre. "Creo que las cosas hay que hacerlas con esfuerzo, con empeño, con cabezonería, con competitividad, y sí, esperando que salga el talento..., pero si solo hay talento, no hay mucho que hacer".

De niño, probó todo tipo de deportes, no solo fútbol, también natación y judo. Sin embargo, el cesped se ganó su corazón y gracias a su arte domando la pelota pudo comenzar su formación cerca de casa. Más adelante, daría el salto al estadio de Anoeta.

El propio club recoge en su ficha que Oyarzabal que este llegó de Sanse y que dio sus primeros pasos con el primer equipo en 2015 ante el Levante. En aquel entonces, el vasco tenía 18 años. De esta forma y con mucha paciencia y constancia, acabó en la Real.

Pero el fútbol no es lo único a lo que se dedica. El delantero de la selección española se graduó en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Deusto. Ese crecimiento, sin embargo, lo atribuye a su entorno.

"Mis padres, la educación que me dieron, mi grupo de amigos que sigo manteniendo y con los que hablo casi todos los días, y obviamente mi pareja y mi hijo son las personas que me han dado la estabilidad que tengo", aseguró para El País Semanal. "El orden en mi vida es mi hijo y mi mujer, mi familia, mis amigos... y luego el fútbol".