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Este jueves se conocía la nueva decisión del departamento de Educación del Gobierno vasco: el cierre de cuatro centros públicos en Bizkaia. Ingeniero Orbegozo, Tomás Camacho, Larrañazubi y Lamiako cerrarán sus puertas el próximo curso escolar; una medida, anunciaba el departamento de Pedrosa, tomada ante la caída de la natalidad "con una pérdida de más de 13.000 alumnos en Educación Infantil y Primaria desde 2020" y "al aumento de la matrícula viva -de 2.500 en 2020-2021 a 8.000 en 2024-2025-" que están generando nuevas necesidades educativas y obligan a repensar el mapa escolar y reforzar la equidad.

Esta ha sido fuertemente criticada por la comunidad educativa y familias de los centros afectados. En concreto, desde el sindicato mayoritario del sector, Steilas -que cuenta con más del 40% de representación-, han rechazado tajantemente esta decisión. Tal y como aseguraban a este medio: "Compartimos el objetivo pero no la manera de hacerlo". 

"No podemos permitir que se cierren y se destruyan estas plazas públicas mientras se siguen creando en centros privados", insistían y, además, recordaban que el cierre de estos centros no solo implicaría el movimiento de alumnos, también la pérdida de empleo en ellos. 

Pérdida que, por otra parte, tampoco será especialmente notable, pues "en los últimos años la mayoría de contrataciones habían sido temporales, algo que también nos hace pensar que esta decisión viene de lejos" y no motivada especialmente por esta problemática.