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El caso de la administración de vacunas caducadas ha revolucionado la semana en Euskadi e, incluso, el asunto ha saltado a los medios nacionales. 

Y no es de extrañar porque un caso de este calado no tiene precedentes en Euskadi. Ya son, según las últimas informaciones ofrecidas por el consejero de Salud, Alberto Martínez, de tres tipos distintos de vacunas las dosis caducadas que se han administrado, en su mayoría, a bebés. 

El propio Martínez ha reconocido que se trata de un "grave error" y, aunque afortunadamente, esto no provoca ninguna afección a la salud más que estar desprotegidos ante varias enfermedades, es evidente que algo así no se puede permitir en un sistema como el de Osakidetza.

Lo cierto es que han sido varias las versiones que el departamento ha ofrecido desde que se destapó lo sucedido y muchos se preguntan si el departamento de Salud hubiese informado de todo ello de no ser porque EH Bildu registró una iniciativa en el Parlamento vasco

Por lo pronto, mientras la Fiscalía ya va a investigar este suceso, el consejero Martínez —quien ha defendido la "celeridad" con la que han actuado— ha anunciado la creación de un comité de investigación y trazabilidad de las vacunas "para esclarecer lo sucedido".

Esperemos que esto sirva para mejorar los controles y que algo así no vuelva a ocurrir. Y, por supuesto, que quien tenga que asumir responsabilidades, las asuma. Algo que, hoy en día, no suele ser muy frecuente.