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Esta semana se publicaba en el BOPV un nuevo rechazo por parte del Gobierno vasco a otro proyecto renovable planteado en Euskadi.

Se trataba, en concreto, de un macroproyecto fotovoltaico proyectado por la energética Solaria, cuyo CEO es Arturo Díaz Tejeiro, que estaba compuesto por 19 parques solares. Todos ellos planteados en Álava pero con infraestructuras de evacuación que iban a afectar tanto al territorio alavés como a Bizkaia.

El rechazo del Ejecutivo vasco está fundamentado en la caducidad de los permisos de acceso y conexión a la red de transporte: "Con fecha 26 de mayo de 2026, tuvo entrada en el Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, la comunicación de la caducidad automática de los permisos de acceso y conexión a la red de transporte realizada por Red Eléctrica de España de la totalidad de los proyectos objeto de la presente resolución". Algo sin lo que sería posible llevar a cabo el proyecto.

Se cae así una gran apuesta lanzada hace ya más de dos años que no solo iba a suponer un reto y un gran logro -en caso de llevarse a cabo- para Solaria, dado las dimensiones de este macroproyecto -920 MW de potencia y unas 1.200 hectáreas de implantación en diferentes puntos del mapa alavés-; también para el tan ansiado, y a su vez criticado, despliegue renovable al que Euskadi debe enfrentarse.