Este otoño que está apunto de comenzar amenaza con ser uno de los más calientes en lo laboral de los últimos años. El impacto de la crisis económica derivada de la pandemia pasará a un primer plano si la crisis sanitaria empieza a perder peso gracias a las vacunas y comenzarán a ponerse sobre la mesa de negociación de las empresas fórmulas para abordar una recuperación que puede ser complicada, tensando aún más la ya difícil relación entre empresarios y sindicatos que está llevando a una creciente judicialización de los conflictos laborales.

La forma en la que termine la negociación sobre la subida del SMI -el gobierno ya ha anunciado que se subirá con o sin acuerdo- influirá también en unas relaciones que se complicarán aún más en el momento que se entre de lleno a negociar la derogación prometida de la reforma laboral. Un asunto espinoso para los empresarios, que no quieren que se toque, y que une a todos los sindicatos, también a los vascos, en la exigencia de que se tumbe esta normativa.

Mientras tanto, por si esto fuera poco para prever un fin de año movido, en el que también queda pendiente saber si se prorrogan las condiciones para los ERTE, los sindicatos nacionalistas calientan motores hacia una nueva huelga general. Lanzó la amenaza la secretaria general de LAB, Garbiñe Aranburu, y no descartó esa posibilidad el máximo dirigente de ELA, Mitxel Lakuntza

Ambos sindicatos capitanearon ya la última huelga general en Euskadi el 30 de enero de 2020, que se celebró sin demasiado éxito. Entonces amenazaron con una primavera de alta conflictividad, "una primavera roja", dijo entonces Aranburu. La pandemia y el confinamiento impidieron ese calendario de conflictividad que ahora quieren retomar.

Aunque CCOO y UGT no descartan las huelgas como elemento de presión, no se sumaron a la anterior y tampoco ahora quieren secundar llamadas a un paro antes de que se agoten todos los elementos de negociación abiertos en los diferentes foros, tanto a nivel nacional, donde se tratan los que tienen que ver con la reforma laboral, el SMI o las pensiones, como en Euskadi.

Boicot a los órganos de negociación

Los sindicatos nacionalistas no se sientan en estos organismos. En Madrid porque no pueden por cuestiones de representación, y en Euskadi, donde suman mayoría, porque no quieren, y por ello pretenden trazar una gruesa línea roja entre ellos y las centrales que formar parte de la Mesa de Diálogo Social vasca junto a empresarios y Gobierno. Un foro que consideran "una farsa", como lo definían desde el sindicato ELA tras su reunión el pasado jueves con la vicelehendakari y consejera de Trabajo, Idoia Mendia.

Así las cosas, en un año complicado en lo laboral, la Mesa de Diálogo Social que celebrará su primera reunión plenaria de este nuevo curso el próximo martes, sigue con un importante agujero abierto por donde se escapa en cierto modo la efectividad de muchos de los pactos que puedan adoptarse en ella, al correr el peligro de encontrarse después en las empresas con el frente de ELA y LAB, que suman una importante mayoría, más proclives a la conflictividad que a aceptar acuerdos que provienen de un foro que ambos sindicatos desprecian pública y abiertamente y que tratan de boicotear. 

No quieren acuerdos con la patronal y tampoco los buscan con el Gobierno vasco. De hecho, son más que sonados los enfrentamientos de ELA con el lehendakari Urkullu al que acusan de despreciar a la mayoría sindical por rechazar reunirse con ellos de forma bilateral.

La vicelehendakari ha conseguido por segunda vez desde que está en el cargo que todos los agentes sociales, incluidos ELA y LAB, acudan a su ronda de incio de curso aunque para ello haya que tenido que hacer un ejercicio de equilibrismo para no herir sensibilidades.

ELA solo acude a encuentros en los que no tenga que compartir protagonismo con el resto de las centrales. En esta ocasión, no ha habido foto de la reunión de Mendia con ELA, -el año pasado sí la hubo-, y casualidad o no, la reunión con Mitxel Lakuntza se celebró un día antes que con todos los demás agentes sociales. Tras el encuentro del jueves el sindicato emitió un comunicado en el que recriminaba a la vicelendakari su "inacción" ante la siniestralidad y los recortes, así como la negativa a reunirse con la central para tratar temas como la inspección o los ERTE. Cuestiones, que, por cierto, tienen debate en el seno de la Mesa de Diálogo Social en la que no participan.

LAB también criticó la "inacción" del Gobierno vasco y la "complicidad del Departamento de Trabajo con la patronal", tras una reunión a la que ni siquiera asistió la secretaria general Garbiñe Aranburu por "problemas de agenda", pese a que los contactos se cerraron en el mes de julio.

"Acuerdos útiles a la mayor brevedad"

Con este panorama de desprecio al diálogo social por parte de los sindicatos nacionalistas, los que sí se sientan en la Mesa urgen a que este organismo demuestre cuanto antes su utilidad con acuerdos. "El diálogo social debe cristalizar en forma de acuerdos útiles para la clase trabajadora a la mayor brevedad posible”, señalaba la secretaria general de CCOO, Loli García, que trasladó a Mendia, entre otras cuestiones, su preocupación por la siniestralidad laboral. Un tema en el que coincidieron todos los sindicatos. 

Mendia reconoció ante ellos la precariedad como una de las causas que llevan a los accidentes laborales: "Es una cuestión que están en nuestra agenda de prioridades y queremos analizarla con rigor", señaló la vicelehendakari a través de una nota para valorar los encuentros. "Si la mitad de las contrataciones son de menos de un mes hay un problema para que estas personas puedan formarse en prevención", dijo.

Mendia ya ha manifestado en más de una ocasión que quiere que la precariedad en las contrataciones se analice en el marco de diálogo social en una mesa que tendrá muy cargada la agenda en un periodo en el que todos coinciden que será especialmente decisivo para la recuperación de la crisis de la pandemia.

Pero los acuerdos no son una tarea fácil en este foro. De hecho, desde el año pasado, al margen del acuerdo para completar los ERTE por parte del Gobierno vasco, los resultados se limitan a medidas para la formación de perfiles para los nuevos nichos de empleo en los ámbitos de los cuidados, la economía verde y la digitalización, entre otros o acuerdos para desplegar políticas públicas, a favor de empleo de calidad y la igualdad. Sin demasiadas cesiones por parte de los agentes sociales. Por eso, propuestas como la de evitar la precarización en el empleo, mientras no haya cambios en la contratación que lo impidan, o la pretensión de Confebask de llevar a la Mesa el alto absentismo laboral que denuncian, tienen de entrada, pocas posibilidades de ser debates que lleguen a buen puerto en seno de este foro.