La Ribera de Deusto es un barrio histórico, de esos con solera. Su identidad viene de lejos, aunque ahora, con el plan especial impulsado desde el Ayuntamiento de Bilbao para la zona, quede prácticamente fagocitado por el colosal planteamiento urbanístico de Zorrotzaurre, donde está prevista la construcción de casi 5.500 nuevas viviendas, que se repartirán en la península reconvertida en isla tras la apertura del Canal de Deusto y la orilla que enlaza con los barrios de Deusto y Sarriko. Una operación publicitada como el 'Manhattan bilbaíno' y que ya ha conseguido atraer el interés de inversores extranjeros.

Este barrio, moldeado por la ría, surgió con el asentamiento de las primeras viviendas en 1729, con la construcción de los muelles, el levantamiento de “las primeras casas, pocas y aisladas, junto a pequeños talleres y almacenes” en la Ribera de Deusto, tal y como destaca el sociólogo Eneko Herran Lekunberri.

Ya en la segunda mitad del siglo XVIII, “se acometen los rellenos de la marisma y su progresiva desecación, ganando terreno para dedicarlo a huertos. La marisma se va transformando en vega y las gentes empiezan a poblar gradualmente la zona, creando un nuevo barrio en el seno de la anteiglesia de Deusto. Son años de progresivo aumento en la actividad de la ría", detalla.

A mediados del siglo XIX abundan en la zona almacenes de suministros navales, pequeños astilleros y talleres de reparación que son paso natural para que a finales de dicho siglo, se instalen allí fábricas de anclas, más astilleros (Garli), ferrerías navales (Cortadi) o velerías.

En el siglo XX, prosigue la actividad industrial con la llegada de talleres y empresas hasta Elorrieta, como Galletas Artiach, Vicinay Cadenas, Tubos Forjados, Talleres Ibaizabal, Talleres Deusto, Coromina Industrial, la Compañía Nacional del Oxígeno, o constructoras navales como Sociedad Hijos de A. Cortadi y Compañía, Taller de Elías Uresandi o Talleres Bengoechea Hermanos.

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La apertura del Canal de Deusto

La apertura del Canal de Deusto, impulsada por el Puerto de Bilbao, trae consigo mayor presencia industrial. Aunque las obras se aprueban en 1928, no empiezan hasta 1950, tras un largo proceso de compra de terrenos y expropiación de las viviendas de los residentes en la zona, causando una importante merma de la población y haciendo que desapareciesen barrios como Euskalduna o Etxezuri, según advierte Herran Lekunberri.

Dieciocho años después, en 1968, el Puerto inaugura la apertura del canal a pesar de no concluir las obras, por lo que la Ribera de Deusto no se convierte en isla sino en península, forma que ha mantenido hasta hace poco. Aunque durante lo que queda de siglo XX sigue manteniendo una importante actividad de carga y descarga de mercancías, el desarrollo del Puerto de Bilbao entre Zierbena y Santurtzi y el cierre de los astilleros Euskalduna hacen que poco a poco vayan cerrándose fábricas y talleres y vaya perdiendo población, pasando de los 3.000 residentes a cerca de 450.

“La actividad industrial se mantiene en un alto grado hasta que, esta última década, la gestión del Plan de Zorrotzaurre se encarga de aniquilarla. Bajo este pretexto se han cerrado más fábricas y talleres en La Ribera que con todas las crisis precedentes juntas”, denuncia Herran Lekunberri.

Apertura del Canal de Deusto en 2018 para inaugurar la isla de Zorrotzaurre en Bilbao. EFE

Un plan para la isla de Zorrotzaurre

En octubre de 2004, el entonces alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, presenta el Plan de Zorrotzaurre, diseñado por la arquitecta iraní Zaha Hadid, con el que pretenden construir “el Manhattan bilbaíno” y convertir la península de La Ribera en la que ellos denominan como isla de Zorrotzaurre, a pesar del descontento de los vecinos, que piden respetar el pasado histórico y la idiosincrasia del barrio, así como su tradicional relación directa con la lámina de agua.

En octubre de 2018, culminan las excavaciones que terminan de separar La Ribera, aunque sigue conectada con Deusto a través del puente de Frank Gehry. De esta forma, Bilbao tiene su soñada 'isla', nada más ni nada menos que 68 años después de los inicios de estos trabajos. Ahora, la Junta de Concertación de Zorrotzaurre trabaja para realizar todas las gestiones necesarias de cara a adquirir los terrenos a sus propietarios y poder hacer realidad el ambicioso plan urbanístico proyectado en la zona.

No obstante, son ya dos décadas las que han transcurrido desde la aprobación del Plan Especial de Ordenación Urbana de Zorrotzaurre en noviembre de 2012, y, con sus artífices ya fallecidos, el diseño de la isla no ha dejado de experimentar modificaciones, alejándose cada vez más de su concepción original como un área de creatividad y conocimiento.

Viviendas en construcciçon de Jaureguizar en la Punta Norte de la isla de Zorrotzaurre, en Bilbao. / Jaureguizar

Más de 5.000 viviendas proyectadas

De las 5.473 nuevas viviendas proyectadas entonces -la mitad de ellas VPO o tasadas y la otra mitad libres- y los 202.129 metros cuadrados destinados a actividades económicas, a día de hoy todo son grúas, excavadoras y paneles publicitarios de próximas construcciones de promotoras inmobiliarias. Habrá que esperar aún unos cuantos años más para ver esa anunciada transformación a bombo y platillo. Por el momento, el área en la que más avanzados están los trabajos es la de la punta norte, frente a Sarriko, donde ya se han levantado los primeros rascacielos y están comenzando a urbanizar la zona para recibir a los nuevos inversores y/o moradores que pretenden hacerse hueco en el ‘Manhattan de Bilbao’.

Este mismo mes de agosto, el Grupo Urbas, que está construyendo en Zorrotzaurre más de 850 viviendas, vendía a M&G Real Estate, por 98 millones de euros, dos torres de 15 y 17 plantas donde están proyectadas 314 viviendas, y que pasarán a ser propiedad del fondo británico una vez terminadas, previsiblemente en el segundo semestre de 2026, con el objetivo de ser destinadas al alquiler.

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