El vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres EFE
El Gobierno vasco mantiene la previsión de crecimiento del 1,9% este 2026
El vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, estima que el PIB de Euskadi crecerá un 1,9% en 2026
Torres destaca que el "estable" marco laboral vasco se traduce en "mejores condiciones y salarios"
El Gobierno vasco mantiene su previsión de crecimiento lanzada el pasado mes de enero a pesar del impacto que el conflicto en Oriente Medio y sus consecuencias económcias pueden dejar en la comunidad.
Así lo ha asegurado este lunes el vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, quien ha advertido que “la economía internacional atraviesa una fase de incertidumbre elevada”, motivada por el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo, el encarecimiento del petróleo y el gas y las disrupciones logísticas globales.
A pesar de este momento delicado, el Departamento de Economía, Trabajo y Empleo mantiene sus previsiones de crecimiento económico. Así, se estima que el PIB de Euskadi crecerá un 1,9% en 2026. De hecho, según ha explicado Torres, “la economía vasca ha iniciado 2026 con un crecimiento interanual del 2,2%, y se prevé que se moderará gradualmente a lo largo del año hasta situarse en una media del 1,9%”.
“El cierre de facto de rutas clave para el comercio energético y los ataques a infraestructuras han situado los precios de la energía en máximos, lo que introduce riesgos adicionales sobre la inflación y la actividad económica”, ha señalado.
Y en esta línea, Torres ha destacado la dificultad para anticipar la duración e intensidad de estos shocks, lo que obliga a actuar con cautela: “Este escenario exige prudencia y un seguimiento cercano de la situación para analizar su evolución”.
Crecimiento del sector servicios
Desde el punto de vista sectorial, tal y como ha detallado, el sector servicios continuará siendo el principal motor económico, con un crecimiento previsto del 2,1% en 2026, mientras que la construcción mantendrá un avance sólido cercano al 2,6%.
La industria, por su parte, afronta un entorno más exigente debido al coste energético, aunque se prevé una evolución positiva sin contracción de la actividad.
De hecho, uno de los principales focos de atención es la inflación, impulsada por el encarecimiento energético. El IPC adelantado de marzo se sitúa en el 3,3% interanual, un punto por encima del mes anterior. “El principal canal de transmisión del shock energético a nuestra economía es la inflación, y este canal ya está plenamente activo”, ha explicado el consejero.
En este sentido, y ligado a las medidas anticrisis, el Departamento que encabeza Torres ha analizado escenarios alternativos que contemplan una posible prolongación del encarecimiento energético. En un supuesto en el que el precio del barril de Brent se mantuviera en torno a los 100 dólares, el crecimiento del PIB podría reducirse en torno a dos décimas al cierre de 2026: “El impacto sería limitado a corto plazo, pero podría intensificarse si los precios elevados se prolongan en el tiempo”.