En un mercado como el de las 'telecos', con luz verde desde Bruselas para empezar las concentraciones en toda Europa, Euskaltel ha visto cómo dos años de pandemia han dejado a la firma con un nuevo dueño, un nuevo CEO y envuelta en una 'joint venture' entre MásMóvil y Orange. La alianza entre ambas empresas para unir sus destinos sigue con el periodo de negociaciones exclusivas en marcha y, si todo sale bien, habrá fumata blanca a finales de junio. Sin embargo, el futuro de la alianza, que comenzará con una compañía que estará repartida al 50% entre ambas compañías, se ha visto agitado esta semana después de que el consejero delegado de Orange España, Jean-François Fallacher, haya anunciado que la intención de los naranjas es tomar el control total de la fusión y absorber a MásMóvil.

Si los planes del operador francés saliesen adelante, Euskaltel quedaría doblemente encapsulada: sería una firma dentro de una MásMóvil integrada en Orange. Algo que podría alejar todavía más los centros de decisión con respecto a Euskadi, pero que no afectaría a la marca o al futuro de la 'teleco' vasca. Así lo reiteran fuentes directas de la operación a 'Crónica Vasca' señalando los compromisos adquiridos por MásMóvil con Euskaltel -los de Meinrad Spenger no pueden tocar plantilla en los próximos cinco años "con sujeción a las condiciones del mercado" según el folleto presentado en la compra de Euskaltel-, que "no variarían si sale adelante la operación: cada entidad llega a la 'joint venture' con unos compromisos previos que no forman parte de la negociación".

La ya manifestada intención de Orange por absorber MásMóvil en el futuro sería todavía más sencilla teniendo en cuenta que el equipo de Fallacher quiere que el 'macroperador' resultante de la unión entre naranjas y amarillos salga a Bolsa. Una opción que haría todavía más sencillo tomar las riendas de una MásMóvil que tiene repartido un 85% de su capital entre KKR, Cinven y Providence, fondos de inversión que saldrían de la 'teleco' de Spenger entonces y permitirían esa doble capsula para Euskaltel que abriría también la posibilidad de empezar a despedir desde 2026. Los sindicatos, sin embargo, creen que la propia 'joint venture' es un cambio en las condiciones de mercado a los que la firma se podría agarrar para despedir plantilla.

 

Meinrad Spenger, consejero delegado de MásMóvil y nuevo CEO de Euskaltel. / EP

Sin rastro vasco

En caso de que Orange consiga materializar la absorción de MásMóvil, la huella vasca se vería todavía más difuminada todavía. Si ya la integración de Euskaltel en MásMóvil supuso un retroceso en la presencia vasca, la disolución de MásMóvil dentro de Orange comportaría la desaparición total de las reminiscencias de Euskalnet: la operadora vasca quedaría dentro de un mar de firmas que abarcaría desde R hasta Jazztel por mucho que mantuviese su marca. Por perder, hasta la sede fiscal de los de Spenger, situada en Gipuzkoa, también se evaporaría.

Pese a que inicialmente el planteamiento hacía pensar que en la operación habría que deshacerse de activos para que Europa la autorice ahora las opiniones entre distintas fuentes consultadas por este diario divergen: no todas creen que sea necesario que entren en juego 'remedies' para hacer factible la 'joint venture'. En cualquier caso, de caer activos los ojos permanecen fijados tanto en Digi como en Finetwork como las compañías que podrían mostrar un mayor interés por infraestructuras, marcas, gestión de clientes, red móvil o la logística que se intentó externalizar en el caso de Euskaltel a comienzos de año sin éxito.

Por lo pronto, fuentes cercanas a las conversaciones entre MásMóvil y Orange consultadas por esta redacción recalcan que durante el año que llevará cerrar los flecos del acuerdo una vez se anuncie -antes de este verano- la intención de los dos operadores es competir con la misma intensidad actual "hasta el último día".