"Queremos un acuerdo financiero, estamos en una situación normalizada", decía Rosa Carabel, CEO de Eroski, sobre el inicio de las negociaciones con la banca de cara a refinanciar la deuda más allá de 2024. Daba a entender la empresaria gallega que no habrá imposiciones por parte de las entidades financieras de nuevas desinversiones al entender que el rendimiento del negocio es suficiente como para hacer frente a los compromisos, que en total superan ligeramente los 900 millones.

Ha sido un largo trayecto desde los más de 3.000 millones de deuda que llegó a acumular el grupo vasco en el inicio de la crisis financiera que comenzó en 2008 y que pilló a la cooperativa de Elorrio con demasiados frentes abiertos. Tras el giro de guión obligado por el agujero de Caprabo, Eroski ha ido poco a poco vendiendo propiedades inasumibles como centros comerciales y traspasando tiendas a otras cadenas para replegarse en los territorios con mayor cuota de mercado, principalmente en el norte de España. La 'poda' ha afectado también a negocios no estratégicos como las perfumerías If o, más recientemente, la división de viajes.

El resultado es que la compañía que desde el año pasado encabeza Carabel puede presentarse a la quinta refinanciación de su deuda desde que arrancó esta política de adelgazamiento con números muy equilibrados. El ebitda (el rendimiento del negocio sin incluir impuestos o el pago de intereses) el año pasado ascendió a 280 millones de euros, lo que significa que el modelo es más que rentable. La deuda por su parte se redujo en algo más de 40 millones de forma que el ebitda cubre cerca de un tercio de la deuda total actual de la cooperativa.

La propia Carabel ponía sobre el tapete ante los medios de comunicación este dato en la presentación de los resultados del pasado año para remarcar que la situación está "normalizada". Esa lectura es la que se intentará trasladar a las entidades financieras en la negociación para renovar la deuda más allá del verano de 2024, cuando termina el compromiso sellado en 2019. Carabel tratará de dotar a Eroski de un "horizonte de estabilidad", al menos hasta 2027, ya sin la losa de tener que acometer nuevos sacrificios por las urgencias financieras.

Rosa Carabel, CEO de Eroski / EP

Un socio para Forum

Decía Carabel que el equipo directivo de Eroski está "orgulloso" del camino de 'regreso a casa' emprendido hace ya casi quince años y que ha permitido reducir la deuda en 2.514 millones de euros en este tiempo, hasta prácticamente una cuarta parte del máximo de entonces. El objetivo de sacar al grupo cooperativo de la quema está conseguido pero eso no significa que ahora se vaya a regresar a las políticas expansivas sin control. "Queremos un comercio mejor, no un comercio más grande", decía la gallega.

Tampoco están descartadas ayudas externas para seguir caminando. En ese sentido está abierta la puerta a la entrada de algún socio en Forum Sport, que cuenta con medio centenar de tiendas y arranca ahora también con la política de franquicias. El negocio de ropa y equipamiento deportivo ha sido de los pocos espacios, junto a las gasolineras, que han estado hasta ahora al margen del proceso de adelgazamiento del grupo. Eroski cuenta con el colchón además que desde 2021 reporta el fondo inversor EP Corporate Group en Caprabo.

En lo que hace referencia a la distribución como tal, en 2023 Eroski mantendrá el ritmo de aperturas de baja intensidad como en los últimos ejercicios, con apenas una docena de nuevos establecimientos propios muy concentrados en la franja norte Galicia-Baleares. En cuanto al resto de España se apuesta por el modelo de negocio franquiciado, que generará otras 65-70 nuevas tiendas bajo uno de los rótulos del grupo cooperativo.

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