Informe estratégico anual ‘El mundo en 2026’

Informe estratégico anual ‘El mundo en 2026’ Prosegur

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Prosegur Research recomienda reforzar la seguridad en 2026 "en un mundo más competitivo, fragmentado y violento"

El análisis de Prosegur Research destacó cinco tendencias estructurales que explican los desafíos y riesgos emergentes en un contexto internacional

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Prosegur Research presentó su informe estratégico anual ‘El mundo en 2026’, donde analiza cómo la combinación de crisis económicas, geopolíticas, sociales y tecnológicas configuran un escenario de policrisis global que obliga a gobiernos y empresas a anticipar riesgos, reducir la incertidumbre y reforzar la resiliencia.

El análisis de Prosegur Research destacó cinco tendencias estructurales que explican los desafíos y riesgos emergentes en un contexto internacional marcado por la competencia extrema, la fragmentación del poder y la normalización del conflicto.

Primero, advierte de un poder difuso. Explica que el sistema internacional avanza hacia "una multipolaridad inestable", con grandes potencias y actores regionales más autónomos operando en un entorno de geometría variable. Este proceso se acompaña "de una erosión democrática acelerada", la denominada por Prosegur Research “autocracia al galope”, y de un aumento sostenido de los conflictos activos, que alcanzan niveles inéditos desde la Segunda Guerra Mundial.

En segundo lugar, habla de la geoeconomía. La economía y el comercio aumentan su importancia como instrumento de poder. En un contexto de crecimiento moderado y deuda global superior al 230% del PIB mundial, el comercio, los aranceles, el acceso a los recursos, las restricciones tecnológicas y la regulación estratégica reconfiguran las cadenas de valor.

En tercer puesto, destaca el empoderamiento individual y colectivo. Las transformaciones demográficas, la urbanización y la creciente disparidad territorial y generacional contribuyen a una mayor polarización social, al afectar la confianza en las instituciones y generar nuevos desafíos en la gestión de la cohesión social.

La cuarta tendencia se refiere a la convergencia tecnológica. La tecnología se consolida como un área de relevancia estratégica, donde el control de datos, los semiconductores y la inteligencia artificial generan asimetrías de poder entre actores globales. La interconexión creciente entre los entornos físico y digital amplía la superficie de riesgo.

Y, por último, se centra en el medioambiente. Incendios, inundaciones o sequías dejan de ser episodios excepcionales para convertirse en patrones recurrentes que afectan a infraestructuras, logística y personas, situando la resiliencia y la capacidad de adaptación como elementos centrales de la continuidad de negocio.

Hoja de ruta

El informe define 2026 como el año de “la seguridad de lo crítico”, en un entorno de amenazas híbridas donde infraestructuras esenciales se consolidan como activos estratégicos. En este contexto, la convergencia entre seguridad y defensa refuerza el valor de capacidades como la anticipación, la inteligencia y la resiliencia operativa.

En el ámbito empresarial, la creciente interdependencia entre lo físico y lo digital expone a las organizaciones a riesgos estructurales, lo que exige una visión integral de la seguridad y el abandono de enfoques fragmentados o gestionados por silos.

En este sentido, para el director de Prosegur Research, José María Blanco, “la evolución del riesgo global está forzando una redefinición profunda del concepto de seguridad, que pasa de ser reactivo y sectorial a estratégico e integrado”.