Trabajadores de Tubos Reunidos en una concentración / Iñaki Berasaluce Europa Press
Tubos Reunidos busca un acuerdo financiero a contrarreloj para evitar el concurso de acreedores
El consejo de administración apura las últimas jornadas antes de entregar las cuentas auditadas para terminar de dar forma al ERE y justificar una refinanciación
Jauregi propone una fórmula especial para negociar la deuda de Tubos Reunidos
Se aproxima un fin de semana frenético en Tubos Reunidos antes de que, el próximo martes, concluya el plazo de tres meses que tienen las empresas cotizadas para dar a conocer sus cuentas auditadas.
Solo la implicación de los gobiernos vasco y central mantienen viva a estas alturas la posibilidad de que la compañía de Amurrio esquive el concurso de acreedores o al menos gane tiempo para seguir buscando una solución que dé salida a la deuda de más de 260 millones, la parte más gruesa con la Sepi.
Descartada una quita por la propia configuración de ese préstamo de la sociedad estatal industrial en la pandemia, el Gobierno vasco ha pedido una fórmula singular de alivio de la carga al fabricante vasco de tubos, pero el margen de maniobra es sumamente estrecho en relación a las urgencias económicas de la compañía.
Sobre un posible inversor que aporte músculo económico para salir adelante como ha ocurrido en Vicinay sigue sin haber noticias, y desde luego el enrevesado panorama legal en torno al ERE no facilita un rescate desde manos privadas.
Trabajadores de la plantilla de Tubos Reunidos durante una manifestación el pasado 20 de febrero
Nuevos obstáculos
Y eso que sí se abrió una oportunidad hace unos días al lograr la empresa voluntarios suficientes para cubrir las bajas del ERE, finalmente 285, pero lo cierto es que sin el plácet de la mayoría sindical de la empresa no hay ajuste posible.
Tanto la impugnación del ERE como la continuación de la huelga en Amurrio son elementos que harían inviable cualquier plan de salvación, todo ello cuando, para sumar una nueva dificultad, la Inspección ha determinado que más de 40 eventuales deben salir de la compañía en las mismas condiciones que los fijos.
Desde Tubos Reunidos se ha explicado que estas personas pueden adherirse al plan de bajas para dejar la compañía a final de mes, aunque el recargo en la indemnización lo condiciona a que la firma dé con "los recursos necesarios" para afrontar económicamente las bajas, es decir, que consiga un acuerdo sobre la deuda. Se supone que en caso de que no todos pidan salir el número final del ERE, ahora de 285 personas, se reducirá.
Tubos producidos en una de las plantas / TUBOS REUNIDOS
Consejo a las puertas de entregar las cuentas
Mientras la empresa sigue adelante con los trámites para articular el ERE y para lograr un acuerdo con la Sepi y el resto de entidades acreedoras, los días pasan y el margen para evitar el concurso se estrecha.
Aunque oficialmente no hay una fecha específica que sirva de tope antes de acogerse a ese proceso judicial, el 31 de marzo deben estar las cuentas auditadas de 2025 depositadas en la CNMV.
Si no hay aparejadas a esas cuentas una serie de medidas de ahorro para hacer frente a la situación actual en ese balance y el auditor emite una visión desfavorable sobre la viabilidad de la compañía, al consejo de administración no le quedaría otra salida que declarar que la sociedad no es capaz de afrontar los próximos pagos de la deuda. En cambio, un ajuste laboral viable sería una señal de alivio que justificaría una renegociación con los acreedores.
Con pocos días para avanzar, los principales accionistas se reunieron en consejo este jueves, cita tras la cual no han trascendido movimientos si bien todo apunta a que los dueños de la compañía tienen muy perfilado ya cuál va a ser el próximo escenario. En caso de no lograrse el objetivo de refinanciación, tras la entrega de las cuentas podría solicitarse ya el concurso a la vuelta de las fiestas de Semana Santa.