José Jainaga, de Sidenor y Talgo, y Jon Urresti, de Vital, en un foro empresarial / Carlos González E Press

José Jainaga, de Sidenor y Talgo, y Jon Urresti, de Vital, en un foro empresarial / Carlos González E Press

Empresas

El rescate imposible de Tubos Reunidos: la política de arraigo encaja la primera derrota

El sector mira a Jainaga como potencial salvador de la compañía de tubos pero el industrial bilbaíno, inmerso en mil aventuras, no ha dado el paso antes del concurso

Sidenor es primer candidato para suministrar acero y mantener la actividad de Tubos Reunidos

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El cierre de Guardian fue un aviso y la caída de Tubos Reunidos confirma la cruda realidad: a Euskadi no le sobran inversores industriales.

José Jainaga, que estuvo en la puja por el grupo Celsa y fraguó su gran operación con la compra de Talgo, ha servido para disimular las carencias hasta el punto de que el sector se pregunta si el dueño de Sidenor volverá a ser el salvador de parte de Tubos Reunidos.

"Necesitamos más Jainagas", se conjuran los departamentos económicos de las instituciones vascas y reconoce públicamente el consejero de Industria, Mikel Jauregi.

En plena fiebre 'proJainaga', la histórica Vicinay ha encontrado en el 'mediovasco' Dámaso Quintana (nació en Madrid pero cuenta con importantes inversiones en Euskadi) músculo económico para salir adelante, pero no hay mucho más.

A partir de ahí resulta difícil encontrar candidatos locales para socio industrial en Tubos Reunidos más allá de un arreglo de corte financiero para salvar la deuda a corto plazo y ganar tiempo.

Es reseñable en ese sentido que actores como BBK o Vital tampoco aparezcan de momento en el culebrón del fabricante de tubos. La antigua caja vizcaína ha sido clave en Talgo, por ejemplo, sin fábrica en Bizkaia, mientras que Tubos Reunidos sí tiene instalaciones productivas en el territorio.

El lehendakari, Imanol Pradales, junto al presidente de Sidenor, José Antonio Jainaga, en la visita a las instalaciones de Talgo

El lehendakari, Imanol Pradales, junto al presidente de Sidenor, José Antonio Jainaga, en la visita a las instalaciones de Talgo Adrián Ruiz-Hierro EFE

Muchas industrias en apuros

Y eso a pesar de los esfuerzos del Gobierno de Imanol Pradales por tejer una red de arraigo, que ha dado resultado en Talgo y ha permitido además canalizar las compras de Ayesa Digital y Uvesco, aunque en este caso por inversores de otro perfil.

Los éxitos de esa política son tan indudables como insuficientes para sostener la delicada coyuntura actual de la industria, sobre todo en sectores tradicionales como el acero y la automoción.

A la espera de fumata blanca para la instalación en los terrenos de Guardian de un nuevo proyecto, en este caso con socios de fuera de Euskadi, el gran borrón es Tubos Reunidos.

Imagen de la fábrica multinacional Guardian Glass en Llodio

Imagen de la fábrica multinacional Guardian Glass en Llodio EFE

Una crisis heredada

La crisis que ha estallado con la solicitud de concurso esta semana viene de atrás. Hoy se ve el judicializado rescate de la Sepi en la pandemia como una patada hacia adelante para un proyecto que ya había dado muestras de debilidad.

Eso exime en parte de responsabilidad a la actual gestión del Gobierno vasco en el frente industrial, aunque a la vez genera la duda de por qué no se activó antes la búsqueda de inversor.

El consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, en su entrevista a Crónica Vasca

El consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, en su entrevista a Crónica Vasca EFE

"¿Quién es el valiente que entra ahí?". Las palabras del consejero Jauregi hace dos meses eran muy significativas en relación a la expectativa real de las instituciones de lograr evitar el concurso.

La abultada deuda y la falta de mercados alternativos a Estados Unidos hacen del fabricante de tubos una auténtica bomba de relojería de muy difícil encaje en una cartera de inversión.

Solo una importante quita atraerá ofertas, algo que probablemente ocurrirá durante el proceso concursal, pero serán propuestas de mínimos para la continuidad parcial de la actividad.

Con más de mil puestos de trabajo en juego, en Tubos Reunidos la política de arraigo suma su primera gran derrota.