Salsa boloñesa. iStock
Italia da una lección a Euskadi: la auténtica salsa boloñesa no lleva tomate frito, el secreto está en el sofrito, la carne y la leche
La receta original elimina este ingriente y es fiel a una cocción más lenta o larga y mimada para potenciar todos los sabores.
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La salsa boloñesa es uno de los clásicos a la hora de preparar pasta. La fusión de carne, tomate y verduras da lugar a una receta versátil y llena de color y sabor. Una opción ideal como acompañamiento de los platos de pasta.
Pese a que existen diferentes versiones y en España se le suele añadir tomate frito, la receta original elimina este ingriente y es fiel a una cocción más lenta o larga y mimada para potenciar todos los sabores.
El secreto reside en ello, pero también en la carne picada, cebolla, una zanahoria, una rama de apio, un par de tomates tipo pera, un par de cucharadas de tomate concentrado, 100 ml de vino blanco, 200 ml de agua, un diente de ajo y aceite de oliva virgen extra.
El truco de Italia
Elaborar la auténtica salsa boloñesa es un proceso tedioso, pues requiere mucho tiempo, pero el resultado merece la pena. Comenzamos picando las zanahorias, el apio y el ajo en trozos pequeños, así como la cebolla, que la picaremos en brunoise fino, como detalla el portal Trendencias.
A continuación, pochamos todos los ingredientes en aceite de oliva unos 10 minutos a fuego lento y agregamos la carne picada. Una vez esta quede más pálida, incorporamos el vino blanco y dejamos que este evapore mientras vamos removiendo.
Acto seguido, añadimos tomate picado en trozos y un vaso de agua, así como el tomate concentrado. Dejamos que esta mezcla cocine durante 20 minutos a fuego lento. Una vez lista, dejaremos que se haga una hora y media más. Vamos añadiendo agua para que la salsa no quuede seca, también caldo o vino. Otra opción es echar leche. Se hace de esta manera para lograr una salsa espesa de carne y de hortalizas estofadas.
Un consejo es que este tipo de salsa no se suele servir con espaguetis, sino con otros tipos de pasta corta o rayada, perfecta para acompañarla y que quede bien pegada a la salsa. Una vez lista la boloñesa, podemos agregar un pequeño toque de pimienta negra o queso parmesano al gusto.