El chef, Eneko Atxa. Flickr
Eneko Atxa, chef: "El truco para una tarta jugosa y sabrosa de queso es utilizar 75 gramos de queso azul y 4 huevos de caserío"
Atxa apuesta por la variedad Urdin, típica de Euskadi. Sin embargo, esta se puede sustituir por otra marca de queso azul.
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La tarta de queso al horno es uno de los grandes iconos en la cocina vasca. Su cremosidad en el centro, casi como si la tarta se estuviese fundiendo; su inolvidable sabor suave y y su superficie tostada son tan atractivas para los golosos que ha traspasado fronteras, volviéndose un icono en todo el mundo.
Nacida en San Sebastián, esta receta se ha ganado el puesto de uno de los mejores postres en todo el planeta por, además, su sencillez y sus económicos ingredientes. Sin necesidad de base de galleta ni decorados, esta dulce demuestra cada día que lo delicioso reside en lo simple y en lo clásico. Una joya de la repostería que solo requiere un golpe de horno muy preciso para que quede perfecta.
El truco del chef
En el caso del reconocido chef, Eneko Atxa, su secreto para que la tarta quede diferente o con un sabor más intenso, algo que agradecerán los amantes de este producto, es emplear una pequeña cantidad de queso azul y prestar atención a la forma de mezclar los ingredientes.
El vasco, al frente del restaurante vizcaíno de tres Estrellas Michelin, Azurmendi, asegura que se trata de una receta sencilla al alcance de todos. Atxa, así, apuesta por la variedad Urdin, típica de Euskadi. Sin embargo, esta se puede sustituir por otra marca de queso azul.
Para elaborar la tarta, el chef usa 600 gramos de queso crema, 75 gramos de queso Urdin, cuatro huevos de caserío, 300 ml de nata líquida, 180 gramos de azúcar y una cucharada de harina.
Comenzamos cascando los huevos en un bol y vamos vertiendo en el vaso de un robot de cocina los huevos, la nata, el azúcar, la harina, el queso crema y el azul.
"A mí no me importa que quede algún grumo en forma de queso azul en la mezcla", comenta el chef, según recoge la revista Hola! El Urdin es un queso elaborado a partir de leche de oveja de la raza latxa, más ligero que el resto de quesos azules y de textura semidura o cremosa.
Cuando todos los ingredientes se hayan integrado, el chef agrega la mezcla en un molde previamente forrado con papel de horno. Una vez el horno esté precalentado a 200 grados, metemos la tarta media hora y, cuando pase ese tiempo, la cubrimos con papel de aluminio y la volvemos a introducir en el horno 10 minutos.
Cuando la saquemos del horno, la dejamos reposar unas horas, dejándola templada y no la desmoldaremos según salga del horno para no perder la textura.
"Esta es la textura que a mí me gusta, supercremosa, pero, al mismo tiempo, firme… ¡A mí me encanta esta tarta! Que disfrutéis", anima Atxa.