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Con la llegada del verano, las consultas relacionadas con infecciones por hongos en los pies aumentan de forma notable. No es casualidad. Las altas temperaturas, la sudoración y el contacto con superficies húmedas crean el escenario perfecto para que estos microorganismos proliferen.

Las afecciones más habituales suelen ser el llamado pie de atleta y los hongos en las uñas, dos problemas que, aunque no suelen revestir gravedad, pueden convertirse en una molestia persistente si no se tratan correctamente.

El verano pone a prueba la salud de los pies

Los vestuarios, las duchas públicas, las piscinas o las zonas comunes de los gimnasios concentran gran parte del riesgo. Caminar descalzo en estos espacios facilita el contagio y multiplica las posibilidades de desarrollar una infección.

“La prevención pasa por adoptar hábitos sencillos pero efectivos. El especialista recomienda evitar andar descalzo en zonas húmedas compartidas y no intercambiar nunca objetos de uso personal como toallas o calzado”, explica Javier Alfaro, podólogo y director técnico de la Unidad del Pie de Policlínica Gipuzkoa y Podoactiva.

Señales de advertencia

Los hongos suelen dar la cara con síntomas bastante reconocibles. El picor entre los dedos es uno de los primeros avisos, aunque también pueden aparecer enrojecimiento, descamación de la piel o pequeñas grietas que resultan molestas al caminar.

Cuando la infección afecta a las uñas, éstas pueden volverse más gruesas, quebradizas o adquirir una coloración amarillenta o blanquecina. En algunos casos incluso aparece incluso un mal olor persistente.

“Secar bien los pies, especialmente entre los dedos, es una de las medidas más importantes para evitar que la humedad favorezca la aparición de hongos”, señala Javier Alfaro.

Qué hacer ante los primeros síntomas

Mucha gente intenta solucionar el problema por su cuenta, pero los expertos recomiendan acudir a un profesional cuanto antes. Cuanto más precoz sea el diagnóstico, más sencillo suele resultar el tratamiento.

Dependiendo del tipo de infección y de su extensión, el abordaje puede incluir productos antifúngicos de aplicación local o, en situaciones más avanzadas, tratamientos por vía oral supervisados por un especialista.

Alfaro insiste en que “las revisiones periódicas permiten detectar no solo hongos, sino también otras alteraciones frecuentes en los pies que pasan desapercibidas durante buena parte del año”.

Pequeños gestos determinantes

Además de mantener una correcta higiene diaria, el especialista aconseja secar cuidadosamente los pies después de cada baño e hidratar la piel con productos específicos.

“Son recomendaciones sencillas, pero muy eficaces. Al final, la mejor forma de combatir los hongos sigue siendo impedir que encuentren el ambiente perfecto para instalarse”, reitera el doctor Alfaro.

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