Fuerte marejada a la izquierda del PSE. Una marejada que puede acabar en terremoto para Elkarrekin Podemos y Sumar. Ambos socios están condenados a entenderse en Euskadi si quieren tener opciones en las elecciones autonómicas de 2024.

Si fragmentan ese espacio político yendo por separado, darán aún más opciones de crecimiento a EH Bildu, puesto que en el último Sociómetro quedaba claro que la coalición abertzale crecía (cuatro escaños más) gracias al parcial hundimiento de Podemos-Sumar (tres menos). Si se dividen, aún se hundirán más.

En Euskadi parece que ambas partes querían (y quieren) ir juntas a las autonómicas de dentro de unos meses. Pero a raíz de lo sucedido esta semana en el Congreso de los Diputados, con Podemos separándose del Grupo Parlamentario de Sumar, parece que el entendimiento está cada vez más lejos entre la formación dirigida por Ione Belarra y la plataforma comandada por Yolanda Díaz.

¿Hay posibilidad de una excepción en Euskadi? Repito que es lo que ambas partes dicen que quieren... Pero esta misma semana Elkarrekin Podemos, tras reunirse sus dirigentes, lanzaba un comunicado en el que llamaba al entendimiento entre ambas partes, sí, y decía que la última palabra la tendrán sus bases, también, pero asimismo ese texto ponía algunas condiciones y decía, textualmente, que la unidad "no puede hacerse de cualquier manera".

Si no hacen un esfuerzo para entenderse en las próximas semanas, Podemos y Sumar van a sufrir algo peor que un terremoto

Mala pinta. El pacto se ve complicado. Pero están, hay que repetirlo, condenados a entenderse. Mientras se lo piensan o lo negocian, en el resto de partidos de la izquierda se frotan las manos. Se las frotan en el PSE, al que esta división le viene de perlas. Y, sobre todo, se las frotan en Bildu, porque, como ya se ha dicho, esto les da más opciones de seguir creciendo.

Si no hacen un esfuerzo para entenderse en las próximas semanas, Podemos y Sumar van a sufrir algo peor que un terremoto.

CODA:

No es el objeto de este análisis desentrañar por qué Podemos y Sumar han roto de forma tan traumática. Servidor es de los que piensa que no había otra posibilidad. Porque el trato de la plataforma -no se le puede llamar partido- de Díaz a la formación de Belarra era inaguantable por humillante. Quien mejor lo ha explicado es Ignacio Varela en este párrafo de su columna en El Confidencial:

"No es Podemos quien ha roto con Sumar, sino Yolanda Díaz quien, valiéndose del bastón de mando que Iglesias le regaló, ha ido acorralando paso a paso a los restos de Podemos hasta no dejarle otra salida que saltarle a los ojos y escapar de la matanza. El destino de los cinco diputados de Podemos dentro de Sumar era tenebroso. No solo sacados a patadas del Gobierno; también privados de la posibilidad de presentar ninguna iniciativa en el Congreso, vetados para tomar la palabra, despojados de visibilidad, condenados a la condición de subalternos con la única misión de apretar sumisamente el botón de las votaciones según las indicaciones del mando y, por si algo faltara, amenazados por un reglamento sancionador redactado 'ex profeso' para ellos."

Amén.