La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.
Que lo bueno no se haga esperar. Eso parece ser lo que ha pensado la parte del Gobierno que lidera la vicepresidenta Yolanda Díaz en representación de Sumar. Por eso no ha querido perder el tiempo, y el miércoles 7 hizo público su particular regalo de los Reyes Magos, en forma de nueva propuesta de subida del Salario Mínimo Interprofesional.
El anuncio, de un tiempo a esta parte, se está convirtiendo en un clásico. Tiene su lógica. Todos queremos empezar el año con buenos deseos y pocos hay mejores que intentar mejorar las condiciones económicas de los que menos tienen. Lo que ya no se entiende tan bien es que una propuesta de este calado tan importante no se haga de forma conjunta por parte del Gobierno, y parezca más una intención y una propuesta de Sumar que de un Gobierno de coalición. A lo mejor, sólo a lo mejor, se debe a que no todos están de acuerdo con la iniciativa…
En esta ocasión, lo que los de Yolanda Díaz plantean es subir el SMI hasta los 1.221 euros, lo que supone 500 euros más al año, aproximadamente 37 euros más al mes de lo establecido hasta ahora. Porcentualmente es un 3,1% más, una cantidad que permite entre otras cosas, que estos salarios queden exentos de IRPF.
De consensuar la media dentro del propio Gobierno no tenemos conocimiento, de que no se ha hecho con los agentes sociales sí
De consensuar la media dentro del propio Gobierno no tenemos conocimiento, de que no se ha hecho con los agentes sociales sí. Para los sindicatos se queda corta, pedían un incremento del 4,7% y respecto a la patronal, ya está acostumbrada a que no se les consulte sobre este tipo de propuestas a las que es obviamente, reacia.
Anuncio realizado. Debate y polémica servidas, y la verdad da bastante pereza. En todo caso, no se gobierna a base de anuncios por muy de alcance que estos sean. Se gobierna logrando que las propuestas que se anuncian a bombo y platillo salgan adelante, y que además lo hagan con el mayor consenso posible.
Aquí es dónde viene lo que vulgarmente se llama “la madre del cordero” porque una vez que se genera la expectativa, sobre todo cuando tiene un claro componente social es muy complicado no conseguir los apoyos suficientes para sacarla adelante y poder dar una explicación convincente. El Gobierno en general, y la Vicepresidenta en particular saben bastante de eso, porque lo llevan padeciendo toda la legislatura.
Esta es la realidad por eso, es peligroso abanderar iniciativas de esas con las que fundamentalmente se busca arañar votos, cuando no hay certezas de que se van a validar
El momento de debilidad del Ejecutivo que preside Sánchez, seguramente no tiene precedentes, lo que supone que con la oposición de cualquiera de los grupos que le apoyaron para hacerse con la presidencia, la iniciativa por buena que muchos crean que es, acabe decayendo.
Esta es la realidad por eso, es peligroso abanderar iniciativas de esas con las que fundamentalmente se busca arañar votos, cuando no hay certezas de que se van a validar. Y la gente, la ciudadanía ya no se conforma con eso de “el que se haya negado a aprobar esto lo debe explicar”. No. Las explicaciones deben empezar antes, cuando se presentan las cosas, dejando claro que pueden quedarse en agua de borrajas.
Amén de todo este contexto, habría mucho que decir respecto a los pros y contras de seguir incrementando el salario mínimo, argumentario que ya hemos expuesto en más de una ocasión, insistiendo no en la destrucción de empleo con este tipo de medidas, sino en el frenazo que suponen a la creación de nuevos puestos de trabajo.
Así que el voluntarismo está muy bien pero en este momento es muy poco realista, y no hacer un ejercicio de realidad cuando se habla de las cosas del comer, engendra riesgo político y social
Y mientras, en Euskadi como saben, para los sindicatos los 1.221 euros no son más que una anécdota, ya que aspiran a un mínimo de 1.500 euros mensuales dada la carestía de la vida en esta comunidad.
En resumen: empezamos el año como lo terminamos. Con un Gobierno débil en Madrid al que cada vez le cuesta más desempeñar el papel que le toca, que no es otro que gobernar y por lo tanto legislar.
Así que el voluntarismo está muy bien pero en este momento es muy poco realista, y no hacer un ejercicio de realidad cuando se habla de las cosas del comer, engendra riesgo político y social.