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El lehendakari, Imanol Pradales, en Bruselas junto a las banderas europea y vasca.

El lehendakari, Imanol Pradales, en Bruselas junto a las banderas europea y vasca. Irekia

Opinión

¿Es Euskadi pro Europa?

Publicada

Los momentos que se viven actualmente a nivel internacional hacen que los debates giren en torno a la actualidad internacional. Donald Trump ataca un país soberano, secuestra –según sus palabras– a su presidente, que por muy malvado que fuese a los ojos de la comunidad internacional –habría que demostrar que existe una comunidad internacional– y la UE se queda mirando ante la caída del andamiaje normativo y regulatorio que le permitía seguir pintando algo en el mundo.

Es un escenario de locura y que no augura nada bueno y lo más preocupante es la actitud de los diferentes líderes europeos que siguen empeñados en apaciguar a un abusón de patio al que hay que ponerle límites.

La importancia de la ciudadanía en la UE se está despreciando de manera reiterada. Es producto del poder desorbitado de los estados, de la poca cabida que dan las instituciones europeas a entidades e instituciones locales en asuntos importantes o de la debilidad de estas en el entramado institucional europeo

Mientras los ciudadanos asistimos como meros espectadores a un espectáculo en el que tenemos poco que decir y eso que el sistema democrático, en teoría nos da poder para ser el actor más influyente.

La importancia de la ciudadanía en la UE se está despreciando de manera reiterada. Es producto del poder desorbitado de los estados, de la poca cabida que dan las instituciones europeas a entidades e instituciones locales en asuntos importantes o de la debilidad de estas en el entramado institucional europeo.

No obstante, la UE necesita de sus ciudadanos. Su carácter democrático los hace imprescindibles y para ello es importante saber qué sentimientos y actitudes tiene esa ciudadanía ante la UE. Sin embargo, esos estudios son escasos.

El último eurobarómetro disponible, en el que los datos son a nivel estado es de diciembre de 2024 y en el caso de la encuesta detallada sobre sentimiento de pertenencia a la UE en Euskadi es de 2022 –anda que no ha llovido–.

Es muy posible que, viendo la situación internacional actual, pronto conozcamos más datos en relación a la UE entre la ciudadanía vasca, pero de momento tendremos que fijar como punto de partida ese estudio del Sociómetro vasco de 2022.

Lo primero, ¿es oportuno preguntarse sobre el sentimiento de pertenencia de los vascos y vascas a la UE? Tenemos ya una configuración del sentimiento nacional enrevesado y muy conflictivo. Alguien podría alegar que el sentimiento de pertenencia europeo no tiene cabida. 

El Brexit y Escocia se empeñaron en demostrar lo contrario. Al igual que la identidad española puede combinarse con la identidad europea, la vasca también, aunque es cierto que el estudio que vamos a analizar no pregunta por sentimientos identitarios, más bien por satisfacción pragmática de la pertenencia de España a la UE y por tanto de Euskadi.

El Sociómetro vasco de 2022 nos muestra en primer lugar el apego que sienten los ciudadanos a la UE. Es mayoritario, pero no abrumador, ni mucho menos unánime. 54% de los vascos y vascas declaran un apego positivo a la UE. La pregunta es poco concreta y tiene muchas aristas y por tanto se necesita profundizar más.

Preguntados por la actitud general de la UE, la mayoría de los ciudadanos vascos hace una reflexión crítica sobre la UE. La mayoría –un 41%– están a favor de la institución, pero son críticos con su funcionamiento, mientras que el apoyo a la UE y a su funcionamiento desciende al 17%. Seguramente, este porcentaje sea mucho menor actualmente, habida cuenta de las críticas en la opinión pública en crisis globales como la guerra de Ucrania, el genocidio de Gaza o el ataque a Venezuela.

Los euroescépticos representan un importante porcentaje del 33% y los contrarios a la UE son marginales. Apenas un 4%.

Sede de la Comisión Europea en Bruselas, en cuyas manos está la distribución de los fondos europeos de recuperación / EUROPA PRESS

Sede de la Comisión Europea en Bruselas, en cuyas manos está la distribución de los fondos europeos de recuperación / EUROPA PRESS

Por partidos, los votantes más euroescépticos son los votantes del PSE-EE y los más a favor de la UE y su funcionamiento los votantes del PP. Los votantes de PNV y EH Bildu mantienen un apoyo crítico siendo esta opción de un 45% para ambos partidos.

El funcionamiento de la UE está en el centro del debate y aquí el papel de Euskadi dentro de la Unión juega un rol importante.

Aquí, la ciudadanía se encuentra entre el peso adecuado de Euskadi en la UE y la creencia de que ese peso debería ser mayor.

En general, un 48% de los ciudadanos cree que Euskadi tiene un peso adecuado dentro de la UE, mientras que un 42% cree que debería ser mayor al considerarlo insuficiente.

Por recuerdo de voto, quienes piden un mayor peso de Euskadi en la UE son los votantes de EH Bildu, mientras que los votantes del PP son los que más opinan que el peso de Euskadi es el adecuado (60%).

Los votantes del PNV son el segundo colectivo que reclama más peso en la UE. Estos datos explican el importante empeño del Gobierno Vasco y del PNV en fortalecer sus agendas europeas y echa por tierra el mito de un nacionalismo vasco contrario a la UE o euroescéptico. Mayor implicación en Europa, es mayor europeísmo, si bien es cierto, que, para los votantes nacionalistas, fortalecer la influencia de Europa en Euskadi –o al revés– puede ser la mejor manera de reducir la influencia de España en la Comunidad.

Es importante conocer, también, cómo la ciudadanía vasca valora a la UE en determinados aspectos. La mayoría de los vascos y vascas cree que la UE es democrática (58%) –el mito de la falta de legitimidad democrática de la UE derrumbado también–.

En el futuro, los estados deberán perder influencia dentro de la UE y ganarla las entidades locales, el legislativo europeo y el propio gobierno de la UE. El problema es que se necesita una reforma constitucional europea y el horno no está para esos bollos

Consideran que la UE es protectora y lejana, pero con márgenes más ajustados y un equilibrio entre las posiciones y donde la UE sufre una crisis importante, aunque no definitiva es en la eficiencia ya que un 52% la valora como una institución poco eficiente.

Los vascos y vascas dan en el clavo. Esta es la mayor debilidad de las instituciones de la UE y ojo, porque en los tiempos que corren y a pesar de odios, miedos y esperanzas, la ciudadanía pide y construye legitimidad a través de la eficiencia, sobre todo una población tan pragmática como la vasca.

La UE se la juega en este terreno más que en otros, aunque eficiencia y legitimidad democrática están estrechamente unidas.

La UE tiene la necesidad de construir legitimidades democráticas que permitan construir gobernanzas eficientes y eso no va a ser posible con los estados como actores hegemónicos dentro del entramado institucional de la UE.

En el futuro, los estados deberán perder influencia dentro de la UE y ganarla las entidades locales, el legislativo europeo y el propio gobierno de la UE. El problema es que se necesita una reforma constitucional europea y el horno no está para esos bollos.