María Guardiola este miércoles en el Parlamento extremeño.
La irresponsable
El acuerdo que ha firmado Guardiola con Vox en Extremadura tiene el plus de irresponsabilidad de enviar a la ultraderecha dos mensajes
María Guardiola acaba de concluir un acuerdo de gobierno y de legislatura con Vox que asegura su investidura como presidenta de Extremadura. El partido de Guardiola tiene en la cámara extremeña casi el triple de escaños que la ultraderecha y cerca del triple de porcentaje de voto. Sin embargo, el acuerdo parece redactado al dictado de Vox.
La explicación la dio la propia candidata del Partido Popular al concluir el acuerdo: se trata de gobernar. Dicho de otro modo: no importan tanto los principios con los que se forma un gobierno como el hecho de situarse al frente del mismo.
Es la misma irresponsabilidad que, con razón, achacó un año antes el PP a Pedro Sánchez cuando alcanzó un acuerdo con Junts para ser investido que contradecía buena parte de los principios del PSOE respecto a Cataluña.
El acuerdo que ha firmado Guardiola con Vox en Extremadura tiene el plus de irresponsabilidad de enviar a la ultraderecha dos mensajes. En primer lugar, que son una opción política más con la que se puede perfectamente llegar a acuerdos de gobierno. En segundo lugar, que por esa misma deriva pueden ir los que se alcancen en Aragón, Castilla y León y, eventualmente, Andalucía.
Respecto de lo primero, asumir que pactar con Vox no daña el sistema democrático y constitucional, ha podido constatarlo el PP esta misma semana en el Congreso de los Diputados con un parlamentario de Vox encaramado a la tribuna y encarado a varias personas, entre ellas, el presidente de la sesión.
También en el propio líder del partido, Santiago Abascal, arengando a sus huestes para dar de palos, literalmente, a unos manifestantes que protestaban por su presencia en Granada. No les gusta el parlamento y menos la libertad de expresión.
Conviene prestar atención a lo acordado en Extremadura porque va marcar la pauta de otros pactos, incluido posiblemente uno nacional si en las elecciones les va como indican las encuestas. El pacto impuesto por Vox tiene un claro eje temático: la inmigración. Su obsesión es, si esto fuera posible, derogarla, hacerla desparecer.
Un apartado del pacto, el cuarto, enteramente dedicado a forzar una inmigración cero a la comunidad, imponiendo un incumplimiento de leyes nacionales, como la regulación del reparto de menores entre comunidades; el que se dedica a sanidad prevé “garantizar una atención accesible y de calidad para los españoles”; una exclusión de los inmigrantes en las ayudas de acceso a la vivienda… y así, una tras otra, medidas que rezuman xenofobia.
¿Es realmente la inmigración un problema en Extremadura? En absoluto. Al contrario, es una bendición social y económica. Al consentir que la inmigración sea el eje director de su pacto de gobierno, el PP no está admitiendo soluciones de gobierno del otro partido, porque no hay nada que solucionar, está admitiendo pura ideología
Pues bien: la inmigración en Extremadura es de un 6%. En España es un 20% y en comunidades alrededor de la extremeña es un 15%. De hecho, Extremadura es la comunidad autónoma con menos inmigración de España.
Si no fuera por esa pequeña inmigración, la comunidad autónoma seguiría perdiendo población, como lo ha hecho en los últimos decenios. Es esa inmigración la que ha conseguido reducir la elevada edad media de la población extremeña, lo que significa también aportaciones al sistema público sanitario y de pensiones.
¿Es realmente la inmigración un problema en Extremadura? En absoluto. Al contrario, es una bendición social y económica. Al consentir que la inmigración sea el eje director de su pacto de gobierno, el PP no está admitiendo soluciones de gobierno del otro partido, porque no hay nada que solucionar, está admitiendo pura ideología.
Esa es la irresponsabilidad de Guardiola y del Partido Popular. Al aceptar como programa de gobierno la ideología de la extrema derecha puede creer el PP que todo queda en papel mojado. Es al contrario, lo que el PP está admitiendo es que sea Vox quien marque el terreno de juego con la advertencia de que puede volver a ocurrir lo que ya ocurrió si el PP actúa como si ese acuerdo fuera papel mojado.
Debería leer María Guardiola el libro de Johann Chapoutot ('Irresponsables'), donde explica cómo la democracia alemana en los años treinta no pereció víctima de una república mal constituida (de hecho, permitió tanto la alternancia en el poder como la primera gran coalición) ni tan siquiera por la gravísima crisis económica (que, de hecho, remitía cuando los nazis se hicieron con el poder).
La democracia pereció porque unos irresponsables del Zentrum (la derecha) creyeron que dar entrada a los nazis en gobiernos regionales era un mal menor con tal de seguir controlando ellos la situación.