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Captura de imagen de un video facilitado por la Casa Blanca del tiroteo durante la Cena de Corresponsales en presencia de Trump

Captura de imagen de un video facilitado por la Casa Blanca del tiroteo durante la Cena de Corresponsales en presencia de Trump Efe

Opinión

El atentado, el doliente Esteban y los lenguados vascos

Publicada

Acabo de ver un vídeo en redes con la reacción de los equipos de seguridad en el Hotel Hilton de Washington DC, durante el confuso episodio registrado mientras Trump y su gabinete asistían a la mítica Cena de Corresponsales. El fragmento lleva la mítica banda sonora de Benny Hill e ilustra perfectamente el caos que reina entre los agentes presentes.

Hay otra grabación donde dicen que se ve al presunto autor del presunto atentado corriendo entre los agentes mientras estos le disparan. Y no le dan, ¡ojo! Se afirma que un miembro del servicio secreto fue impactado en el chaleco, pero no sabemos si el disparo lo hizo el sospechoso o se trató de fuego amigo. Y por fin está la foto del único acusado de los hechos boca abajo, en el suelo, y desnudo de cintura para arriba, posteada en primicia, ¡por el propio Donald J. Trump!

Algunas de las personas presentes en el interior de la sala donde se celebraba el evento, y donde se encontraba el presidente de los Estados Unidos, afirmaron que oyeron cuatro o cinco disparos, seguramente efectuados por las personas del servicio de seguridad. Se afirma, por parte de la policía, que el detenido, Cole Allen, un maestro de 31 años, actuó solo, estaba alojado en el hotel y portaba una escopeta, una pistola y varios cuchillos.

Sobre las motivaciones del agresor, el propio Trump las ha atribuido al “odio contra los cristianos” y la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, lo ha llamado “loco depravado” y dice que pretendía matar al presidente y a cuantos funcionarios de su administración fuera posible.

Un follón, vamos.

A la espera de la investigación de los hechos ocurridos el domingo, y de que las conclusiones se pongan a disposición de la opinión pública, todo suena a chapucilla y montaje. Y es que a mí me gustan las conspiraciones más que a un tonto una tiza.

Mientras tanto, en la placida Euskal Herria pasa poco y lo mismo. En este caso y con el raca-raca del euskera, Aitor Esteban declara estar dolido con los socialistas vascos por su inmovilismo en esta polémica, alentada por el PNV y que tan flaco favor está haciendo al idioma de todos.

Supongo que el dolor será parecido al de Eneko Andueza, en este caso, por el movilismo extremo de los nacionalistas.

Aprovechando la jugada, Bildu mueve ficha y presenta a la sociedad vasca, mirando fijamente la pupila del PNV, su postura respecto a la exigencia del euskera en la esfera pública... y privada. Una postura que se resume en obligatoriedad total con las excepciones que iremos fijando ya si eso. Y es que a vascos, vascos, no les gana nadie.

Los nacionalistas se confunden si pretenden competir con Bildu en el terreno de las esencias

Ya se ha dicho aquí varias veces. Los nacionalistas se confunden si pretenden competir con Bildu en el terreno de las esencias. Van a perder cien de cien veces. Y no siempre van a tener a unos socios que se dejen los pelos en la gatera para sacarles del marrón en el que se han metido ellos solitos.

Afortunadamente, el país avanza con paso firme y el lehendakari presentó ayer la primera factoría de lenguados 'Made in Euskadi'. Una foto en las ruinas de la central nuclear de Lemoiz, sujetando un cartel, ha sido el pistoletazo de salida para anunciar una inversión de 170 millones y 200 empleos directos para 2030. Apuntado queda. Esperemos que para entonces los soleidos estén en posesión del C1. Hilarante que es uno.

Buenos días.