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Aitor Esteban, presidente del PNV, en el Aberri Eguna de 2026.

Aitor Esteban, presidente del PNV, en el Aberri Eguna de 2026. EBB

Opinión

El meme de Aitor Esteban o cómo ridiculizar al PNV

Publicada

Ni la corrupción de Cerdán ni la corrupción de Koldo ni la corrupción de Ábalos ni la corrupción del hermano de Sánchez ni la corrupción de su mujer, todas corrupciones presuntas hasta que la Justicia confirme lo que sospechamos todos.

Ni la condena al fiscal general del Estado a pena de multa y dos años de inhabilitación por un delito de revelación de secretos de un ciudadano particular para perjudicar a un rival político ni los trapicheos de Leire ni las irregularidades en la SEPI ni la trama de los hidrocarburos ni el rescate de Air Europa ni el caso Plus Ultra ni el caso Tito Berni.

Ni los cambios de opinión por conveniencia política del presidente del Gobierno de España ni 'donde dije digo digo Diego' ni la persecución a los periodistas díscolos con el poder establecido ni las amenazas a los jueces; ni, mucho menos, porque además esto lo comparte, los indultos y la amnistía a quienes se saltaron la legalidad vigente para lograr su objetivo político y alcanzar la independencia de Cataluña ni la rebaja de las penas por corrupción política para los socios políticos.

Ni el escándalo de Delcy Rodríguez ni los negocios de Zapatero ni el bodrio de la ley del sólo sí es sí que excarceló o rebajó años de cárcel a delincuentes sexuales.

Ni, desde luego, la posible financiación ilegal del PSOE; ni su modus operandi para gobernar a base de decretos-ley que después decaen ni su minoría parlamentaria ni su negativa a presentar un proyecto de presupuestos durante tres años consecutivos vulnerando de este modo la Constitución Española ni su incapacidad para resolver el problema de la vivienda ni el incremento del coste de la vida ni los apagones ni los descarrilamientos de trenes ni su retraso hasta la vergüenza para aprobar una ley que facilite la vida a los afectados por la ELA ni el desprecio a los afectados por el volcán de La Palma o a los afectados por la DANA.

Ni, mucho menos, el supuesto traspaso de las competencias de inmigración a Cataluña como si de un Estado independiente se tratara ni su promesa de financiar de manera privilegiada a los que más tienen y que paguen más los que tienen menos, ni el proceder sectario del Consejo de Ministros o la negativa de Sánchez a contestar a lo que se le pregunta semana a semana en el Congreso de los Diputados devaluando el parlamentarismo hasta niveles vergonzosos y vergonzantes.

Imagen publicada por el PSE en sus redes sociales con Aitor Esteban tirándose a la piscina

Imagen publicada por el PSE en sus redes sociales con Aitor Esteban tirándose a la piscina X (PSE-EE)

El meme de la piscina

Nada de esto ha hecho al PNV poner el grito en el cielo y ni siquiera incomodarse como para alertar a Pedro Sánchez de que esta legislatura debe darse por finalizada y que debe convocar cuanto antes elecciones para regenerar la vida política española y dejar atrás de una vez por todas esta etapa que tanto daño nos está haciendo a todos sólo para que el presidente siga siendo presidente caiga quien caiga y le pese a quien le pese porque ese es su objetivo principal y único.

Lo que ha soliviantado al PNV no ha sido nada de lo anterior ni cualquier otro escándalo político que se nos ocurra sino un meme elaborado por IA por los socialistas vascos donde puede verse a Aitor Esteban tirándose a la piscina.

Los socialistas han dado con la pócima más recomendable para hacer frente al nacionalismo: el sentido del humor y la chufla

Hasta ahí podíamos llegar: que alguien osara, y nada menos que un socialista de pacotilla o quien haya permitido semejante insulto, hacer una broma con el mandamás nacionalista y con quien gobierna Euskadi desde hace casi cincuenta años de manera casi ininterrumpida.

Así que, raudo y veloz, ipso facto, la formación jeltzale, indignadísima ante semejante atropello a la dignidad del partido centenario que fundó el impoluto Sabino Arana, anunció que suspendía la reunión que iba a celebrarse en Bilbao entre Eneko Andueza, líder de los socialistas vascos, Antonio Hernando, alto cargo de Moncloa, y Aitor Esteban, porque estas no son formas de relacionarse en política, habrase visto.

Y mandó a Maribel Vaquero a preguntar a Sánchez desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados "cómo quiere llegar hasta la convocatoria electoral"; y si "quiere o no compañía", como forma de explicarle al presidente que donde las dan, las toman, y que se ande con ojo, que una cosa es corromperse presuntamente, mirar para otro lado o no enterarse de la corrupción que lo rodea y otra cosa, mucho más grave, es hacer un meme que ridiculiza, ya era hora, al mandatario jeltzale y, por extensión, al nacionalismo vasco, ideología secular que no se anda con bromas cuando atacan su orgullo y su indignidad, intocables y a prueba de bomba. Hasta ahí podíamos llegar y es inaceptable y debe pedir disculpas por semejante falta de respeto.

Eneko Andueza / EP

Eneko Andueza / EP

Estatuto y OPE

Hay quien dice que las relaciones entre el PNV y los socialistas vascos no atraviesan su mejor momento y que, en el fondo, esta crisis se debe a las eternas conversaciones para reformar el Estatuto de Gernika y a las intenciones nacionalistas de "blindar" el euskera en las OPE a través de la modificación de la Ley de Empleo Público, a punto de tramitarse en el Parlamento Vasco, que comparte Bildu pero no los socialistas, a los que les parece un exceso inaceptable; lo cual sorprende, dado que las políticas socialistas, desde que el mundo es mundo, se han basado, en el fondo, en la asunción práctica de las políticas nacionalistas en lugar de en ser su freno o su alternativa.

Hasta dónde llegarán las intenciones del PNV para que los socialistas vascos, siempre tan dóciles, hayan hablado de "excesos injustificados" en las exigencias lingüísticas, que supondrán nuevas discriminaciones para miles de ciudadanos, a mayor gloria del nacionalismo obligatorio que nos gobierna y sus huestes.

No sé si queriendo o sin querer evitarlo, los socialistas vascos han dado con la pócima más recomendable para hacer frente al nacionalismo: el sentido del humor y la chufla como forma de ridiculizarlo; ahora, además, hace falta lo más importante: que se conviertan de verdad en su alternativa política, en lugar de seguir siendo su comparsa; cosa que, lamentablemente, no ocurrirá.

Porque una cosa es hacer un meme y otra cosa es enfrentarse, de verdad, al nacionalismo vasco.