La paradoja 'eólica' de Euskadi: a la cabeza en la industria y a la cola en producción renovable.
Euskadi pierde atractivo. Al menos para las inversiones extranjeras. Los datos del último año han sido demoledores, con una bajada de más del 50% en este tipo de inversión durante este último lustro. El anuncio del pasado mes de marzo de que la gran fábrica de baterías china Hithium había elegido Navarra para su nueva ubicación, era la estocada final a unos meses un tanto nefastos en cuanto a la pérdida de otras inversiones y proyectos foráneos que por uno u otro motivo no llegan o abandonan nuestra comunidad. No podemos esconder o minimizar estos datos, bien al contrario, tenemos que ser capaces de analizar lo que pasa para poder actuar y recuperar nuestro atractivo como territorio industrial donde ubicar nuevos proyectos.
¿Qué es lo que está pasando para que el capital de otros países no elija el País Vasco para sus nuevos proyectos? Quizás alguna pista podríamos tener observando la política inversora de nuestras propias empresas. Hace poca semanas, Vidrala, una empresa clave en el Valle de Ayala, explicaba un mayor esfuerzo inversor en su planta de Albacete por el menor absentismo y conflictividad respecto a sus sedes vascas. La verdad es que los datos de absentismo son cada vez más preocupantes, su impacto se ha duplicado en la última década en Euskadi, pasando de 32 a 64 casos por cada 1.000 empleados.
Esta cifra representa el valor más alto de todas las comunidades españolas y supone un grave problema diario para todas las empresas, especialmente las pymes que tienen muchos menos recursos para afrontarlo de una manera efectiva. Me comentaba hace poco una responsable de una pequeña calderería alavesa que para ellos los lunes son siempre una sorpresa, “nunca sabemos cuantas personas van a faltar a su puesto de trabajo y esto afecta directamente a nuestra producción”.
Con toda probabilidad, el absentismo es uno de los temas más polémicos en las complicadas relaciones laborales vascas entre empresas y sindicatos, ya que estos reivindican que la mayoría de las bajas son justificadas y se deben a una mayor conciencia de los derechos laborales por parte de las personas trabajadoras. Sin embargo, por muy conflictiva que sea, no podemos cerrar los ojos a la realidad y no actuar.
Esta situación nos quita competitividad y atractivo, no sólo para las inversiones extranjeras, sino también para las propias y es necesario sentar en una mesa a todos los agentes implicados para buscar una solución urgente. Ningún país puede soportar que cada persona falte una media de 23 días al año a su puesto de trabajo. Hay que buscar las causas y combatirlas de una manera consensuada, lógica y efectiva.
Tenemos muchos recursos en el territorio que estamos desperdiciando por no lanzar de una vez por todas un plan estratégico para la instalación de proyectos renovables en los 3 territorios, respetando todos los condicionantes ambientales, pero innovando y acelerando un despliegue en le que ya vamos muy tarde
Evidentemente, aún siendo importante, el problema del absentismo no explica por si solo esta pérdida de atractivo internacional. Euskadi tiene uno de los mejores ecosistemas de formación profesional y dual y no sé si se pone en valor o se “vende” lo suficiente. Tampoco la peculiar dependencia energética y la saturada red eléctrica ayuda mucho a que los inversores internacionales pongan sus ojos en nuestro territorio. Son diferentes factores que inciden directamente en las decisiones estratégicas de las grandes multinacionales y que hay que tener en cuenta.
Por este motivo, es tan importante actuar ya para impulsar proyectos de renovables que nos ayuden a incrementar nuestra independencia energética y a reducir las enormes facturas eléctricas de nuestra industria más demandante. Tenemos muchos recursos en el territorio que estamos desperdiciando por no lanzar de una vez por todas un plan estratégico para la instalación de proyectos renovables en los 3 territorios, respetando todos los condicionantes ambientales, pero innovando y acelerando un despliegue en le que ya vamos muy tarde.
Aunque creo que es imprescindible para Euskadi recuperar este atractivo como territorio donde invertir, tampoco pienso que debamos dejar todas nuestras expectativas de crecimiento a las llegadas de potenciales “Mr. Marshall” de turno.
En el País Vasco tenemos la suerte de contar con proyectos empresariales muy consolidados, a veces incluso líderes mundiales en sectores muy específicos, que tenemos que cuidar y aprender a explotar las oportunidades que surgen en torno a ellos, pero también contamos con nuevos sectores emergentes como el de la salud, en torno al que están surgiendo startups y compañías con muchísimo futuro.
Por último, no podemos olvidarnos de las multinacionales ya asentadas en Euskadi y que están haciendo importantes inversiones para multiplicar su impacto, acompañarlas y facilitarles su evolución. Todos estos aspectos serán claves para recuperar ese atractivo industrial que ha sido una de nuestras señas de identidad y que no podemos perder.