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Una mujer sostiene un lazo morado en una imagen de archivo

Una mujer sostiene un lazo morado en una imagen de archivo Luis Tejido Efe

Opinión

Alguien tiene que contarlo

Publicada

Me ha causado una gran tristeza conocer los resultados del nuevo análisis global sobre la cobertura mediática de la violencia contra las mujeres titulado The Global Misogyny News Coverage Tracker (Seguimiento de la misógina global en la cobertura de noticias).

Llevan desde 2017 analizando miles de artículos publicados, tantos como 1.140 millones, para detectar la presencia en los medios de contenidos que hablen de violencia de género. El doloroso resultado es que en 2025, estas informaciones alcanzaron el nivel más bajo, es decir, nunca como hasta ahora se han publicado menos noticias sobre este asunto a pesar de haber trascendido crímenes como los de Epstein o la violaciones continuadas a Gisele Pelicot.

En 2025, solo el 1,3% de las noticias publicadas en todo el mundo se referían a una violencia estructural que mata cada año a unas 50.000 mujeres y niñas, lo que equivale a una asesinada cada diez minutos. No me invento el dato, lo ofrece la Oficina de las Naciones Unidas contra el Delito y ONU Mujeres.

No hay equilibrio entre la grave situación y la escasa cobertura mediática

Con estos resultados no es de extrañar que el informe elaborado por Luba Kassova y Richard Addy esté incluido en una serie titulada Perspectivas Ausentes. Por mucho que gobiernos como el británico consideren que la violencia de género es una emergencia nacional, que el sudafricano hable de “catástrofe nacional” o que los talibanes implanten un código penal absolutamente aterrador para las mujeres, no hay equilibrio entre la grave situación y la escasa cobertura mediática.

Los medios fallan a la hora de abordar este problema por varios motivos; entre ellos, porque quienes deciden qué es noticia y qué no son mayoritariamente hombres que no tienen un enfoque claro sobre tan grave violencia. Es impactante comprobar que la presencia de contenidos sobre “ideología de género”, término propuesto por los movimientos antifeministas, tengan cada vez más presencia en los medios habiéndose multiplicado por 42 entre 2020 y 2025.

Tanto el entorno analógico como el digital se han llenado de individuos llamados a distorsionar la conversación sobre la violencia machista.

Esa falsa ideología de género, inventada como arma política allá por los años 90 y cuyo objetivo no es otro que cuestionar la igualdad presentándola como una amenaza a la familia tradicional y sus valores, ha ido escalando posiciones en las publicaciones mediáticas y en el debate público. Tanto el entorno analógico como el digital se han llenado de individuos llamados a distorsionar la conversación sobre la violencia machista.

Su discurso ha restado espacio al de aquellas personas que, desde el rigor y con datos recogidos de manera periodística, intentan día a día que este grave asunto no caiga en el olvido.

Sin embargo, datos como los del informe del que hablamos dejan claro que las coberturas de noticias se reducen a los asesinatos y pocas veces como tema de apertura.

Es como si nos hubiéramos acostumbrado, como si el asesinato de una mujer u otro tipo de violencias no obtuviese clicks en sus publicaciones, como si el número de personas que se interesa por ese tema fuese la única medida que hace que se publique o no.

Hacen falta mujeres comprometidas que sepan de la importancia de cambiar un enfoque mediático

A día de hoy, las plumas masculinas, las voces de ellos, siguen siendo predominantes en los medios y su compromiso con la necesidad de sacar a la palestra este tipo de violencia no es el mismo. Es lo de todos los días, piensan, y al lector, a la lectora hay que darle alimento nuevo cada día. Y así, las víctimas y las supervivientes van desapareciendo de los papeles. Hacen falta mujeres comprometidas que sepan de la importancia de cambiar un enfoque mediático que de perpetuarse hará muy difícil combatir esa violencia machista.

Mientras esto sucede, el mundo digital se llena de contenidos y de grupos como la Rape Academy, una comunidad online destapada por la CNN en la que hombres comparten a diario métodos para drogar y agredir sexualmente a mujeres. Vídeos de agresiones, cómo usar los sedantes o consejos para grabar y publicar imágenes de mujeres reales inundan las redes y los canales privados en Telegram.

Especialmente inquietante es el número de usuarios de estos canales; algunos de ellos alcanzan los 70.000 y han llegado a tener más de 60 millones de visitas diarias. Esto que debía de ser una noticia de portada, pasó desapercibido para la mayor parte de la población.

Efectivamente, solo el 1,3% de las noticias que se publicaron en 2025 tenía que ver con la violencia ejercida sobre las mujeres. Parece que no, que estos temas no captan nuestra atención pero es que tampoco nos los ofrecen. Así que alguien tiene que mantener izada la bandera de la igualdad y contar estas cosas. Por eso escribo de lo que escribo.